Macaira
en cinta©, por Rafael A. Strauss K. 23.4.2001. Especialmente
dedicado a Ibrahim Prieto Cuervo y a su San Francisco de Paula de Macaira.
Desde hace varios años
-más de veinte, quizá- Macaira, San Francisco de Paula de Macaira, ha formado
parte de los planes de vida de Ibrahim Prieto Cuervo, quien asediando los
predios de la antropología, de la historia, de la sociología, del arte…, logró
diseñar una manera de amar más a su pueblo, vaciando en el presente de Macaira
casi todas las posibilidades que siempre emergen cuando las utopías se conciben
y se hacen con amor y respeto al ser humano… Las querencias y el arraigo de
Ibrahim, contagiaron a muchos, de Macaira y de fuera, entre ellos a mí, que mediando
la década de los años ochenta del siglo pasado fui asaltado en mi amor y
admiración por los pueblos de Venezuela, por las ganas de hacer de un joven que
entonces se imaginó una profecía: la de hacer de Macaira un espacio habitable
por las fuerzas del cambio a la par que sus habitantes pudieran conocer más de
cerca la historia de su pueblo y sus posibilidades… Ibrahim y su equipo fueron
haciendo equipo con la gente del pueblo y entonces barrer las calles de Macaira
todos los domingos, después de misa, se hizo tarea indispensable, como tarea
indispensable fue también cuidar la ecología del área, y conocer las leyendas
que dan vida a Macaira, y asistir a las sesiones de cineforos que Ibrahim y su
equipo hacían deambular como esta exhibición a la que hoy asistimos… Cuando
Ibrahim traía a gentes de otras partes a Macaira, el ave adolescente y
magnífica de su apellido nos fue revelando los secretos y la vida de Macaira,
cosiéndonos en la piel un tatuaje de vida…, picoteando, cuervo prieto
picoteando, picoteando…
Y es que este trabajo sostenido, que hoy
muestra otro de sus resultados, ha venido despertando las fuerzas ocultas de
Macaira, pueblo por el que Ibrahim y los suyos sintieron el amor desde hace
tiempo, porque entendieron que la historia no es caletre, que la historia es
vivencia, y esto significa, entre otras cosas, la recuperación científica de la
memoria colectiva y la exhibición por cualquier tipo de medios de las tantas
experiencias de arraigo que han habitado y habitan en esta cotidianidad que es
Venezuela. Porque cada vez que comprendemos, recogemos y difundimos la historia
cotidiana de la gente del común, estamos encontrando una forma familiar, por
sencilla, de viajar hacia el pasado para mirar con detenimiento el porvenir…
Hoy, otra vez, sale a la luz el siempre
de este Macaira guariqueño, que por razón del nombre tiene por lo menos dos
parentescos: el Alto Macaira, en Guatire, del estado Miranda, y una mariposa en México, Costa Rica y los
Estados Unidos, clasificada por la ciencia a finales del siglo XIX con el
sonoro nombre de Heliopetes macaira macaira (Reak.
[1867]). Y está en Macaira el Monumento Natural de los Morros -con 99
hectáreas-, decretado Monumento
Natural el 12 de diciembre de 1978, uno de cuyos atractivos para
la geología y la industria venezolanas, es el yeso de color gris claro, de grano muy fino que se
encuentra en sus entrañas cretácicas.
Quiero pensar que hoy una parte
importante del mundo popular se dibuja de nuevo… Hoy salen a la luz otros
nombres, otras situaciones…
[Nota. Este discurso no se presentó pues
no pude asistir por cuestiones de salud.]
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