Cultura, culturas,
tradición y folklore…©, respuestas a 8
preguntas, por Rafael A. Strauss K., 2010.
1.- Qué es cultura
2.- Qué es cultura
oral
3.- Qué es cultura
tradicional y sus características
4.- Qué es cultura
popular y sus características
5.- Qué es cultura
indígena y sus características
6.- Qué son
comunidades culturales
7.- Cuáles son los
rasgos culturales característicos venezolanos
8.- Influencias
de las culturas negra, española e indígena en Venezuela
1.- Qué es cultura
Es probable que uno
de los conceptos más difíciles de definir en el área del conocimiento
humanístico sea CULTURA, porque a lo largo de la historia se ha vuelto un
término polisémico, es decir, con
muchos significados. Se habla, por ejemplo, de Cultura Urbana, Cultura Rural,
Cultura del Petróleo, Cultura Académica, Cultura Oficial, Cultura de la
Pobreza, Cultura Popular, Cultura Oral, Cultura Tradicional, Cultura del
Béisbol, Cultura del Fútbol, Cultura Musical, Cultura Universitaria, persona o
pueblo culto, persona inculta y algunas otras expresiones. Este uso
indiscriminado del término ha hecho que definir cultura siga siendo uno de esos
problemas que aún persisten en el mundo de las ciencias del Hombre.
Sin embargo, desde
el nacimiento de la Antropología como ciencia –segunda mitad del siglo 19–, una
de sus principales preocupaciones fue mirar al Hombre, al Ser Humano, no sólo
como un ser que se diferencia del resto de las especies, sino como un ser que
ha hecho y sigue haciendo cosas, es decir, que hace cultura, tanto material
como no material. Además de hacerlas, es capaz de transmitirlas, a diferencia
de otras especies de animales que a pesar de presentar cierta organización y
ciertas características humanas –abejas,
hormigas, palomas, delfines, grandes primates, por ejemplo–, no son capaces de
transmitir la experiencia que han vivido y viven. Hasta el momento, en todo
caso, no se tienen testimonios de ello.
Una de las
principales características de la Antropología, o ciencia del Hombre y la
Cultura, es estudiar al Ser Humano como una Unidad Bio-Psico-Social, lo que
significa que el Hombre, como objeto de estudio de la Antropología, es visto
como ser físico o biológico (Antropología Física o Biológica), como ser social
o cultural (Antropología Cultural), instancias que se vinculan por lo psíquico,
escenario que es tanto biológico como social. El cerebro, con una estructura
física capaz de recibir información, es capaz, asimismo, de procesar,
modificar, guardar, transmitir, reproducir, imitar, aprender...
Esta convicción de
la ciencia antropológica definió, entonces, como otro de sus objetos de
estudio, la cultura, término que además de polisémico ha sido definido de
muchas maneras. Para efectos de estas respuestas a tus preguntas, elegí algunas
de esas definiciones, porque creemos que son las que caracterizan de manera
sencilla lo que podemos entender por
cultura desde el punto de vista de la ciencia que la estudia, es decir, la
Antropología, y para entenderlo mejor, hemos creído necesarias las
siguientes definiciones de Antropología:
1) La más amplia y
conocida es de carácter etimológico: estudio del Hombre.
2) Ciencia que se
ocupa del estudio de los grupos humanos y de sus creaciones o cultura, tanto
del pasado como del presente. (Alcina Franch, En torno a la antropología)
3) Ciencia que trata
de las afinidades y diferencias humanas (C. Kluckhohn, Antropología, 1949, p. 2, Breviarios, Fondo de Cultura Económica,
México)
4) “Ciencia
comparativa del Hombre como ser físico y cultural” (Ashely Montagu, La antropología y la naturaleza humana)
En este contexto,
entontes, ¿qué es Cultura? Creemos que las siguientes definiciones lo explican
de manera bastante clara:
1) “Cultura es la parte del ambiente hecha por el hombre”
(M. Herskovits, El hombre y sus obras)
2) “La cultura es la
suma total de las normas de conducta
aprendidas e integradas, características de los miembros de una sociedad y que por tanto no son resultado de la herencia biológica.” (E. Adamson Hoebel, El hombre en el mundo primitivo)
3) “En los seres
humanos la herencia social recibe el nombre de cultura. El término se usa en un doble sentido. En su sentido amplio, cultura significa la herencia social
íntegra de la humanidad, en tanto que en un sentido más restringido una cultura
equivale a una modalidad particular de la herencia social. Por consiguiente, la
cultura en su conjunto está integrada por un considerable número de culturas, característica cada cual de
un determinado grupo de individuos.” (Ralph Linton, Estudio del hombre)
4) La cultura
incluye el “conjunto de formas y resultados de la actividad humana difundidos
en el marco de alguna colectividad y que son resultado de la tradición, la imitación, el aprendizaje
y la realización de modelos comunes.”
(Antoanina Kloskowska, Cultura, ideología
y sociedad)
2.- Qué es cultura oral
Es una expresión que
se atribuye a aquellas sociedades donde el registro histórico no depende de la
escritura sino de la oralidad, es decir, de la transmisión verbal, oral, de
generación en generación. En estas sociedades existen personas especializadas en recordar la historia del grupo
para transmitirla a las generaciones siguientes. Estas personas son como
libros, como bibliotecas, y ellas mismas van formando a personas, generalmente
más jóvenes, para que memoricen la historia de la comunidad, le añadan lo que
tengan que añadirle y lo transmitan a otras generaciones.
La oralidad, sin
embargo, no pertenece sólo al pasado, pues en muchas de las comunidades
actuales una parte importante de la cultura, de la tradición, de los usos y
costumbres se transmite por vía oral, inclusive a pesar de que ese corpus de
conocimiento ya esté escrito. Muchas recetas populares, por ejemplo, muchas
costumbres vinculadas a la salud y a la tradición local, se transmite por vía
oral o verbal. Esto significa que mucho de la cultura se ha preservado gracias
al poder de transmitirla de manera oral.
Muy cercano al
concepto de Cultura Oral está el de Tradición
Oral, que incluye relatos, cantos, oraciones, leyendas, fábulas, conjuros,
mitos, cuentos que han llegado hasta nuestros días gracias a una transmisión
que se produce de generación en generación, de padres a hijos, de abuelos a
nietos, de tíos a sobrinos, y que por su utilidad social y belleza han seguido
vigentes desde su nacimiento en tiempos inmemoriales. Muchísimo del Antiguo
Testamento, por ejemplo, es producto de una serie de relatos orales que fueron
finalmente escritos, y lo mismo con la literatura
popular de muchos pueblos. La palabra, el habla, primera forma de
comunicación humana, es un medio de comunicación altamente eficaz.
Otro campo donde la
oralidad está presente y es también importante, es cuando el investigador –antropólogo,
sociólogo, historiador, periodista– desea recabar versiones no oficiales de la
historia o de algún evento o de alguna tradición o costumbre de la memoria de
personas que vivieron un acontecimiento pero cuyo testimonio no ha llegado a
las páginas de la versión oficial. Aquí se hablaría de historia oral, que es una técnica para recabar versiones no
oficiales, o versiones desconocidas hasta el momento de la investigación, pero
de cuya existencia se tienen noticias.
3.- Qué es cultura tradicional y sus características
De las seis acepciones que ofrece el Diccionario
de la Real Academia Española (DRAE) hemos seleccionado las cuatro primeras para
ver qué se entiende por tradición. Son las siguientes: 1. Transmisión
de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc.,
hecha de generación en generación. 2. Noticia de un hecho antiguo transmitida de este modo. 3.
Doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo
por transmisión de padres a hijos. 4. Elaboración literaria, en prosa o verso, de un suceso transmitido
por tradición oral.
Es importante apuntar que desde los
momentos más remotos de la humanidad, los seres humanos de todas las culturas,
de todas las sociedades, de todos los pueblos se reunían en torno al fuego u
otro elemento o espacio motivador, para escuchar narraciones, por lo general
antes de dormir y descansar de la labor diaria del trabajo. En estas reuniones,
que se convirtieron en un sano hábito, por lo general había personas que
hablaban sobre temas religiosos, sociales, acontecimientos del grupo social o
de otros grupos, que además de referirlos, contarlos, le fueron dando cierta
forma literaria hasta adquirir una estructura fácil de transmitir de manera
oral. Esto explica, por ejemplo, que hoy día tengamos varias versiones sobre un
mismo acontecimiento, puesto que cada narrador generó un estilo propio de
contar y otras características personales que la comunidad asumió e incorporó a
su tradición.
En nuestros días, a pesar de los
enormes y extraordinarios mecanismos de comunicación social, la tradición no ha
desaparecido, pues se trata de un producto cultural que posee extraordinaria
fuerza propia. Inclusive, cuando usamos esa novedosa y hasta sorprendente
tecnología, estamos usando la tradición de comunicarnos, la tradición del
chiste, la del chisme, etc.
Cuando se habla de sociedades o
grupos de Cultura Tradicional se alude a aquellos grupos o sociedades en donde
la tradición, lo tradicional prácticamente gobierna la vida del grupo en todas
sus instancias, o es lo más notorio. En ellos el cambio es apenas perceptible y
suele ubicarse en sociedades de características rurales, contrariamente a lo
que ocurre en entornos urbanos, donde el cambio suele ser más rápido y
perceptible. En una sociedad de cultura tradicional, todo cuanto tiene que ver
con la vida del individuo y del grupo se rige por la costumbre, por la
tradición, porque es la garantía de que las cosas salgan bien, tal y como nos
lo enseñaron. En este sentido, la tradición ofrece al individuo y al grupo una
forma de seguridad a veces envidiable, por decirlo de alguna manera.
Nacimiento, noviazgo, matrimonio, parto, transacciones comerciales, creencia,
muerte, enterramiento, gastronomía, curación, manera de vestir, de viajar,
acceso al conocimiento, visitas, trato entre las personas y un largo etcétera
se rigen más por la tradición del grupo o sociedad que por otra u otras cosas.
Sin embargo, aun en las sociedades
más modernas la tradición o formas tradicionales o formas de la tradición no
desaparecen del todo pues para garantizar formas seguras de ser y de actuar
siempre se las tiene presentes.
4.- Qué es cultura popular y sus características
Al igual que el
término cultura, la expresión cultura
popular ha estado sujeta a un sinnúmero de interpretaciones, porque a la
característica polisémica de la palabra cultura se suma el hecho de que no es
fácil definir el término pueblo y
menos el término popular. Muchísimos
estudiosos de este asunto han producido verdaderos tratados y, sin embargo, la
expresión cultura popular aún
permanece poco clara en cuanto a su o una definición. Se ha dicho inclusive que
esa falta de definición puede ser una de sus característica.
La expresión cultura
popular haría referencia a la cultura, patrones culturales, manifestaciones
literarias y artísticas creadas o consumidas por el pueblo, en contraposición a
una cultura académica, caracterizada
por medios de creación, expresión y consumo tradicionalmente valorados como
superiores y elitescos y por ello excluyentes. En esta acepción, la palabra pueblo se toma del latín populus, donde significa, entre otras
cosas, 1) ciudad o villa; 2) población de menor o poca categoría, o 3) gente
común y humilde de una población.
La diferenciación de una cultura llamada popular
comenzó prácticamente, o se mostró de manera más clara, en tiempos de la
revolución industrial, es decir, ese período histórico comprendido entre la
segunda mitad del siglo 18 y principios del 19, en el que en Inglaterra, en
primer lugar, y en el resto de Europa continental, después, sufren el mayor
conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales de la
humanidad, desde el Neolítico. Grandes masas de trabajadores se mueven desde el
campo o medio rural a trabajar en los centros urbanos, portando una cultura tradicional que comenzó a
convivir con una cultura en la que los cambios se producían de manera
vertiginosa. Comienzan a percibirse situaciones culturales especiales:
resistencia al cambio por parte de las gentes de cultura rural, crítica de los
productores y usuarios de la cultura urbana, que van a considerar y erigir a
ésta como modelo de progreso, de avance, de modernización, en tanto que a “la
otra” se la va a considerar como atraso…. Se produce una suerte de exclusión de
quien detenta y usa patrones culturales tradicionales. El 22 de agosto de 1846 el
arqueólogo inglés William John Thoms crea la palabra folk-lore, que deriva de los vocablos folk –pueblo, gente, raza– y de lore –saber, ciencia–, para designar con ella el
saber popular, y que se fue
fortaleciendo como la disciplina que se propuso estudiar la
cultura tradicional en el medio industrial, urbano, moderno.
Está claro, en todo caso, que la cultura popular
se nutre de la tradición de un pueblo, de un conglomerado humano, no importa si
está radicado en un medio rural o uno urbano. En los barrios de nuestras
grandes ciudades, por ejemplo, la vida transcurre de una forma distinta a como
transcurre en una ciudad o en sus alrededores más urbanos, y es que la mayoría
de los habitantes de nuestros barrios son emigrantes de medios rurales que
buscan en la ciudad mejores condiciones de vida, pero que tienden a no renunciar
a sus costumbres, a su modo de vida...; al llegar al medio urbano, no sólo
transportan consigo su cultura, sus tradiciones, su propia manera de hacer las
cosas, sino que las siguen practicando, lo que significa que la tradición no
muere a pesar de las presiones que reciba de otras instancias. Este hermanamiento con lo tradicional, es
una de las principales características de la cultura popular.
Se ha dicho también que la transmisión de la cultura popular se hace por vía oral y que
muchas de sus manifestaciones, o la gran mayoría, son de procedencia anónima. Cuentos, fábulas, leyendas y afines no tienen
autor conocido, así como muchos temas musicales, poesías y otras expresiones
del arte y la literatura. Simplemente, se usan, sin que importen su procedencia
ni su autoría. Se tratan como lo que son: patrimonio del grupo social, herencia
cultural. Y se usan porque son útiles. La cultura popular no reclama autoría ni
ninguna otra forma de apropiación. Otra de las características de la cultura
popular, que ya hemos adelantado grosso modo, es su poca o nula disposición
para el cambio. Se ha dicho, inclusive, que la cultura popular, por su apego a
lo tradicional, no sólo es conservadora sino estática. Esto es parcialmente
cierto, aunque últimamente, elementos que como el jazz, el cómic/manga, los
videojuegos, el reggae, el rap, que se tienen como representantes modernos de
lo popular, se han colocado prácticamente a la altura de lo académico, lo que dificulta su etiquetamiento como cultura
popular o como cultura académica. Pasa lo mismo con otras expresiones tradicionalmente
consideradas dentro de la cultura popular, como el graffiti –en las artes
plásticas– y, dentro de la literatura, la de género (fantástico, novela negra,
ciencia ficción) y el anime y los juegos de rol.
Por último, suele pensarse en la cultura popular
como una cultura contestataria, es decir, que por su escasa o nula vinculación
con lo académico, o sea, la
reglamentación que por lo general exige esta cultura, la popular goza de
bastante más libertad para criticar, para ofrecer discursos y contenidos que en
la mayoría de los casos rompen con los patrones académicos de todo tipo: rima,
composición, temática, perspectiva, en el arte, y un largo etcétera.
5.- Qué es cultura indígena y sus características
En términos
generales, la cultura indígena es la que caracteriza a las comunidades indias. Histórica
y principalmente está delimitada al espacio que ocupan dichas comunidades,
siempre en relación a lo que se entiende como cultura nacional y de la que forman parte como minorías étnicas. En el caso de Venezuela la cultura nacional es el
resultado histórico del aporte de tres úteros o matrias culturales básicas: la
indígena, la española y la africana, a lo que habría que sumar el aporte de los
llamados inmigrantes. Por razones históricas, la cultura del conquistador y
poblador español, que detentó el poder político y el económico durante casi
tres siglos, vino a ser la cultura dominante, en tanto que la india y la
africana y la cultura que se fue generando desde el siglo 16, pasaron a ser
culturas supeditadas a la hispana. Las culturas indígenas de Venezuela, y de
las zonas indígenas de América, ofrecen características fácilmente detectables:
hacen y rigen su vida en base a sus ancestrales tradiciones; hablan un idioma
que no es el español (ni el portugués, en el caso de Brasil); su indumentaria
es la tradicional, así como todos los elementos de su cultura: gastronomía,
creencias, leyes, economía, comercio, literatura, etc. Su cercanía con culturas
no indígenas y la labor de misioneros católicos y no católicos, ha hecho que
algunas de esas características ancestrales hayan sido cambiadas, pero con
algunas excepciones, la mayoría de los miembros de las sociedades indias
continúan viviendo según los patrones tradicionales, hasta el punto de que son
fácilmente detectables por el criollo u occidental. Venezuela cuenta con unos
308.762 indígenas (1992), agrupados en 28 grupos étnicos, cada uno de los
cuales con características culturales propias.
6.- Qué son comunidades culturales
En términos
sumamente sencillos, una comunidad cultural estaría constituida por personas
que se distinguen de otros colectivos por tener sus propias costumbres y
tradiciones. Esto hace que se trate de un concepto que en realidad no es fácil
de definir, particularmente en situaciones como la de Venezuela, donde el
intercambio cultural se produjo desde el momento mismo en que entraron en
contacto las culturas india, española y africana y se fue creando una nueva
cultura, que es la que nos caracteriza y que pudiéramos llamar, como vimos,
cultura nacional.
Sin embargo, ese
rico intercambio cultural, aunado al biológico, ha creado también sus
diferencias, que se explicarían históricamente. Por ejemplo, en aquellos
lugares donde desde el tiempo colonial predominó el esclavo africano y sus
descendientes, es fácilmente detectable una comunidad cultural de
características africanas, como en la zona de Barlovento, por ejemplo, y en
algunas áreas del estado Yaracuy. En aquellas zonas donde el indígena no
recibió la influencia de la cultura dominante española, permanecieron comunidades
culturales indígenas, por lo general en los márgenes de nuestra geografía. Lo
que conocemos como barrio en
nuestras ciudades, podrían formar, como dijimos antes grosso modo, comunidades
culturales igualmente fáciles de detectar, por la forma de vestir, de hablar,
el gusto por algunos géneros musicales, etc.
El concepto de
comunidad cultural es tan amplio que sin duda pudiéramos hablar de comunidades
escolares, comunidades religiosas, comunidades universitarias, económicas,
comerciales y un largo etcétera, dado que en cada una de ellas el individuo y
el grupo se rigen por una serie de pautas culturales.
7.- Cuáles son los rasgos culturales
característicos venezolanos
8.- Influencias de las culturas negra, española e
indígena en Venezuela
No es fácil
responder a estas preguntas, por los comentarios que a propósito de nuestra
cultura hemos apuntado anteriormente. La dificultad quizá radique en que la cultura de Venezuela no obedeció,
como ninguna cultura lo hace, a decretos que estimularan su conformación, sino
que desde el tiempo colonial comenzó, como vimos, un rico intercambio cultural
y biológico. A pesar de las prohibiciones que pesaron sobre el esclavo negro
para que no participara de la vida social de entonces, el africano esclavo y
sus descendientes continuaron celebrando las fiestas que recordaban de su
África, pero muchas de ellas, para que no fuesen prohibidas definitivamente y
perseguidas por el Estado español y la Iglesia católica, tuvieron que ser
sincretizadas, es decir, disfrazadas con elementos aceptados por la cultura
dominante. Es decir, el indio y el negro, sujetos de prohibiciones, se las
ingeniaron para continuar con sus tradiciones religiosas y festivas –las más
vigiladas, las más perseguidas–, haciendo cosas como esta: en las imágenes
sagradas de bulto abrían por la parte de atrás un hueco, dentro del que
colocaban una figura de su religión prehispánica, de modo que cuando iban a
rendirle culto a la imagen de alguna virgen, lo que estaban haciendo, con plena
conciencia, era rendirle culto a la imagen prehispánica colocada adentro. Lo
mismo los esclavos negros, que siguieron utilizando características y elementos
que recordaban de su África para mezclarlos con y en las fiestas que les era
permitido celebrar, como la de San Juan Bautista, por ejemplo.
Lo mismo fue
ocurriendo con otros aspectos de la cultura como la gastronomía, en la que el
español comenzó a degustar platos indígenas, como la incipiente hallaca, y a
investirla de elementos de su cultura. Es decir: la yayaca original –de
procedencia tamanaca–, que en su versión indígena era muy parecida al tamal mesoamericano,
fue nutriéndose de productos europeos hasta conformar nuestra característica
hallaca. El pan de trigo, por ejemplo, tradicionalmente europeo, fue nutrido,
enriquecido con carnes saladas y tratadas para ser guardadas –como el jamón y
la tocineta–, con aceitunas, aceite de oliva y uvas secadas al sol o pasitas.
Toda una rica gama
de productos culturales, materiales y no materiales, procedentes de las
comunidades indígena y africana se fueron juntando al carácter regional que fue
adquiriendo nuestra cultura. El andino, por ejemplo, tiende a ser callado,
reservado, conservador; a consumir más calorías que en el resto del país por
cuestiones del clima y, por esa misma razón, a construir sus casas con techos
bajos y pocas ventanas para mantener caliente el lugar donde se vive. Y de este
lugar, la cocina es quizá el sitio más importante de la casa para conversar, socializar,
puesto que allí está el calor que se necesita para combatir bajas temperaturas.
Los habitantes de
zonas, calientes, por el contrario, construyen sus casas más altas, con muchas
ventanas, para que el aire entre y salga rápido. En el mundo andino, se
propicia que el aire caliente o calentado permanezca más tiempo en la casa. En
los Andes, por ejemplo, la gente habla más pausado, pronuncia todas las letras,
habla calladito, ni grita, como una manera de conservar más calor en el cuerpo;
en las zonas calientes, por el contrario, el hablante tiende a mochar las
palabras para hablar más rápido y desalojar así más aire en menos tiempo. Esta
característica hace del habitante de zonas bajas, costeñas, llaneras, playeras,
una persona dicharachera, abierta, chistosa…
Venezuela está,
además, llena de nombres de procedencia india, africana y, por supuesto,
española; y dentro de ésta, una clara procedencia árabe puesto que quienes nos
conquistaron provenían principalmente de Andalucía, área del sur español que
estuvo varios siglos bajo la cultura árabe.
Sin duda, nuestro folklore ofrece otra buena
prueba de la rica influencia de las tres raíces, matrias o úteros y de la
cultura de los inmigrantes. Nuestras fiestas, danzas populares, coreografía,
significado, instrumentos, letras…, son resultado de la fusión de aquellas
culturas, que dieron origen a lo que entendemos como criollo. Tendríamos, por
ejemplo, arpa, bandola, cuatro, requinto, violín, pandereta, zambomba, (origen
español), carángano, quitiplás,
charrasca y una gran variedad de tambores (africano), flauta o mare, cachos de
Tura,
maracas, guarura o caracol
(indígenas). Asimismo las fiestas, como el baile de las Turas, el Tamunangue,
la Chichamaya , Yonna o Danza Wayuú (indígenas), por ejemplo; San Juan, San Pedro, San Benito, los
Diablos Danzantes, de origen africano, y de origen español, aquellas que se
vinculan a escenificaciones de carácter religioso como la representación del
Pesebre, Paradura del Niño Jesús, Semana Santa, entre otras, y las inspiradas
en diversiones populares donde se alternan partes dialogadas con cantos y
baile, como El Pájaro Guarandol, La Burriquita, el Sambarambulé, las Diversiones
orientales, en general.
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