Como
vaya viniendo, vamos viendo; Malula Concejal…; De lo last; Amigos invisibles;
Disponga usted de las cámaras…, análisis por Rafael A. Strauss K.©
Por
petición de dos tesistas de la Escuela de Comunicación Social-UCV analicé estas
5 frases, que impactaron la cotidianidad de Venezuela. PV y AZ me escribieron
el 14.2.2003: “Está muy bueno profesor. Muchas gracias. Mañana lo llamaremos a
las 5:00 pm. Un abrazo”…
2. MALULA CONCEJAL… Probablemente habría que interpretar su
impacto en relación con un deseo de sectores importantes de la población de
enviar –más que de tener, pues se supone que ya los tenían– a instancias del
poder municipal a “gente como uno”… Lamentablemente, no recuerdo en qué contexto
político, nacional o local se popularizó ese deseo, pero es seguro que los más
necesitados del país estaban pasando por un momento difícil significativo o que
se consideraba o se llegó a considerar como tal… Podría tratarse, asimismo, de
una velada campaña electoral partidista… Apartando lo histriónico maravilloso
de la Olivo y las características del segmento, no veo otra explicación del
impacto de aquella frase…
3. QUERIDOS AMIGOS INVISIBLES.- Más que Queridos, la frase que
se popularizó fue Amigos Invisibles (Tengo entendido que en homenaje a esa
frase de Uslar es el nombre de la banda musical homónima) La razón de su
impacto probablemente tenga que ver con el hecho comunicacional de que lo que
tiene frente a sí quien por tv emite un mensaje, sin contar el contenido del
estudio, son seres que no ve… Esto seguramente se tuvo en cuenta desde los
inicios de ese tipo de transmisiones, sólo que en el caso de la famosa frase de
Uslar Pietri el transmisor, visible para quienes lo veíamos, consideraba Amigos
a los seres que supuesta, probable, posible o seguramente lo veían… El uso de
la palabra Amigos en este contexto se hermana con la indiscutible hospitalidad
del venezolano y con la enorme facilidad para “hacer amigos”, condimentado el
uso tanto con la palabra en plural –el venezolano gusta de tener Amigos– y su
asociación a un programa de altísima calidad, tanto por su contenido como por
el hombre que educaba desde la dureza de una pantalla de tv. Así, el impacto de
la expresión debe ser evaluado en relación con el contenido del programa, que
tiene que ver con las ansias de conocimiento que siempre que se lo han
permitido y se lo ha podido permitir ha demostrado tener el venezolano…
4. DISPONGA USTED DE LAS CÁMARAS… Siempre aprecié en la
popularización de esta expresión un alto índice de respecto mutuo entre un
“trabajador” de un canal y el director de un programa televisivo, en este caso
de carácter noticioso… Dossier ha sido (sé que lo sigue siendo, sólo que por
asuntos técnicos ya no lo veo) uno de los espacios de análisis de noticias más
importantes de los pocos que han existido en Venezuela. Su principal base: la
capacidad analítica del señor W. Martínez, su gestualidad corporal y facial,
apoyada sensiblemente en la batuta o señalador con el que indica y destaca lo
que interesa a su análisis, en el material visual ad hoc de apoyo, sumado todo
ello a un personaje que sin ser actor de telenovela o de otro género se
presenta ante el televidente con un parche en el ojo… Este elemento, en
Venezuela y en muchas partes, es considerado un defecto, aunque también como
elemento atractivo (no recuerdo el nombre de una novela mexicana en la que la
protagonista, una señora mayor, tuvo como gancho ponerse un parche en uno de
sus ojos, entre otras cosas, para dar lástima, pues de noche se lo quitaba…) Es
decir, tanto en el analista como en el contenido se revelaba un valor que el
venezolano tiene en alta estima, la sinceridad, practíquela en demasía o no…
Dossier translucía, en todas y cada una de sus partes, sinceridad, sinceridad
que se veía, se sentía y hasta se palpaba cuando W. Martínez llevaba de la mano
a sus amigos invisibles y nos colocaba frente a un mapa, o nos metía dentro de
un avión o de un barco o nos colocaba frente a una ristra estadística…
5. COMO VAYA VINIENDO VAMOS VIENDO.- Uno de los elementos más
interesantes de esta expresión es que aun cuando era dicha –y actuada– por un
personaje del sector socioeconómico “menos pudiente” –como se decía antes– es
asumida por éste y otros sectores del país… Pudiéramos afirmar que en casi toda
Europa o en Japón, por hablar de dos extremos desde el punto de vista cultural,
la expresión en cuestión ni siquiera su hubiese entendido, y si lo hubiese
sido, quizá se la hubiera execrado… Porque la expresión alude claramente, lo
incorpora, y revela, a esa falta de planificación de la vida productiva
–personal y colectivamente– que, en general, se ha instalado en el llamado
mundo subdesarrollado, o en los eufemísticamente denominados países en
desarrollo… Pero alude, también, a una gran carga de frustración colectiva, y
personal; es decir, yo planifiqué mi vida productiva –en todos los sentidos–
pero no encontré o no encuentro en el gobierno, o no lo he encontrado, el apoyo
financiero y, en general, el apoyo infraestructural que requiero, porque no
tengo, a pesar de mis buenas intenciones, de mis buenas ideas, de mis buenos
propósitos… Pareciera entonces, que en Venezuela lo mejor es, lo más seguro, es
que “como vaya viniendo vamos viendo”. Muy cabrujiano, esto, por cierto, particularmente
en su maravilloso y emblemático texto “El Estado del disimulo” (En: Heterodoxia y
Estado. 5 respuestas. Revista de Ideas Estado & Reforma. Edición
Especial, Noviembre 1987, Caracas, pp. 5-35. [Equipo Editor: Trino Márquez,
Luis García Mora, Ramón Hernández, Víctor Suárez. Publicación trimestral a
cargo de la Dirección de Relaciones Institucionales de la Comisión Presidencial
para la Reforma del Estado.]) La expresión
revela, además –y lo representa Eudomar Santos– esa capacidad del venezolano de
“estar preparado para todo”, quizá como una consecuencia del facilismo en el
que hemos vivido… “Papá Petróleo paga, no te preocupes, dame dos”, dame más,
más…, que Papá Petróleo paga… En Venezuela, justamente porque “como vaya
viniendo, vamos viendo” puedo ser todero… La expresión –y la mentalidad que
trasluce– da para eso, y más; da, inclusive, para la permanente y perniciosa
improvisación… Da, inclusive, para que todo el mundo sea Doctor, por ejemplo,
porque ser llamado doctor “es de pinga, vale”… Y quien te llama Doctor no
averigua si realmente lo eres, y en qué… No hace falta; te creo, le creo, lo
creo…, porque yo también, en algún momento, puedo hacerme llamar Doctor, sin
realmente serlo…., porque “como vaya viniendo vamos viendo”, voy viendo, veo qué
hago…, veré qué coño hago, chamo, vale, de pinga…, tranquilo… Entonces, en
Venezuela, terminamos despreciando el Señor, el Señora y hay pocos señores y
demasiados doctores, como suele decir uno de mis hermanos…
Finalmente, y para no cansarlos, la expresión de Eudomar
revela el “me da la gana” venezolano, el “porque me da la gana, vale, ¿y?
¿tienes algún problema?”, recurso de arrecho, porque aquí todo el mundo es
arrecho, arrechito, y soy tan arrecho que como vaya viniendo la vaina iré
viendo… Es decir, que, en última instancia, hay detrás de todo esto una suerte
de visión precaria del nosotrosmismos
venezolano… Por lo menos hasta hace poco… Como una travesura podría decir que
cuando en el mundo esa cosa que llaman postmodernismo estaba arrasando con los paradigmas
ya en Venezuela los habíamos roto todos… Ja Ja Ja.
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