Prólogo
[Testimonios sobre las muñecas, de
Zobeyda Jiménez. Píritu-Portuguesa, Fondo Editorial Ipas-Me (Testimonios, 3),
1983.]
Testimonios
sobre las muñecas recoge cincuenta y siete
recuerdos de pueblo. Hablan niñas, niños y adultos, que en un lenguaje de
palabras y colores nos hacen recorrer, sencillamente, aquel mundo infantil
habitado por juegos, por los fantasmas de los regaños de los padres, por
responsabilidades de oficios de la casa, por muñecas y muñecos convertidos en
la amiga o el amigo queridos, en el novio, en la hija, en el hijo soñado; en el
padre, en la madre, perfeccionados todos en el trapo, el junco, la madera.
Niñez y
muñecas cobran vida; todos nuestros recuerdos infantiles se alborotan y ese
niño que todos llevamos escondido se nos escapa desde el primer relato; al
final, ya es imposible contener esa alegría, productiva y creadora nostalgia de
habernos rescatado como niños. Testimonios
es lectura para cualquier edad; sólo hace falta amor, para leerlos. El niño
encontrará en estos relatos una valiosa fuente inspiradora de pueblo, de
sencillez, de grandioso pasado humano y venezolano en vías de perderse; el
adulto, además de lo que le auguráramos, encontrará aquí instrumentos concretos
y sencillos para que inspire y propicie en nuestros niños horizontes de sana y
productiva diversión. Esto es posible hacerlo y así lo ha entendido Zobeyda
Jiménez, recopiladora de estos y muchos otros testimonios, en un afán por
ofrecer su corazón, sus hombros y sus manos a esta querida Venezuela nuestra,
tan cercana al deterioro de sus valores más nobles, tan alejada de sus raíces
de creatividad como pueblo; tan artificializada por nuestra falta de respeto y
conciencia comunitaria. Usted también puede hacer lo que ha hecho Zobeyda
porque conociendo nuestro pasado como pueblo creador tendremos una oportunidad
de conocernos mejor nosotros mismos. Todos y cada uno de los pueblos de
Venezuela están llenos de recuerdos como los que aquí se testimonian. Recojamos
y difundamos ese pasado hermoso, que sí nos pertenece, y no andaremos buscando en
otras partes los elementos culturales para justificar nuestra existencia.
Adelante niños; adelante niñas; adelante adultos ... ; todos podemos hacer lo
que está haciendo Zobeyda. [En el libro, por error, Sobeyda Jiménez] Rafael Strauss K.,
1983.
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