jueves, 6 de octubre de 2016

Zobeyda Jiménez, prólogo a sus Testimonios sobre las muñecas, por Rafael Antonio Strauss K.

Prólogo

[Testimonios sobre las muñecas, de Zobeyda Jiménez. Píritu-Portuguesa, Fondo Editorial Ipas-Me (Testimonios, 3), 1983.]

Testimonios sobre las muñecas recoge cincuenta y siete recuerdos de pueblo. Hablan niñas, niños y adultos, que en un lenguaje de palabras y colores nos hacen recorrer, sencillamente, aquel mundo infantil habitado por juegos, por los fantasmas de los regaños de los padres, por responsabilidades de oficios de la casa, por muñecas y muñecos convertidos en la amiga o el amigo queridos, en el novio, en la hija, en el hijo soñado; en el padre, en la madre, perfeccionados todos en el trapo, el junco, la madera.


Niñez y muñecas cobran vida; todos nuestros recuerdos infantiles se alborotan y ese niño que todos llevamos escondido se nos escapa desde el primer relato; al final, ya es imposible contener esa alegría, productiva y creadora nostalgia de habernos rescatado como niños. Testimonios es lectura para cualquier edad; sólo hace falta amor, para leerlos. El niño encontrará en estos relatos una valiosa fuente inspiradora de pueblo, de sencillez, de grandioso pasado humano y venezolano en vías de perderse; el adulto, además de lo que le auguráramos, encontrará aquí instrumentos concretos y sencillos para que inspire y propicie en nuestros niños horizontes de sana y productiva diversión. Esto es posible hacerlo y así lo ha entendido Zobeyda Jiménez, recopiladora de estos y muchos otros testimonios, en un afán por ofrecer su corazón, sus hombros y sus manos a esta querida Venezuela nuestra, tan cercana al deterioro de sus valores más nobles, tan alejada de sus raíces de creatividad como pueblo; tan artificializada por nuestra falta de respeto y conciencia comunitaria. Usted también puede hacer lo que ha hecho Zobeyda porque conociendo nuestro pasado como pueblo creador tendremos una oportunidad de conocernos mejor nosotros mismos. Todos y cada uno de los pueblos de Venezuela están llenos de recuerdos como los que aquí se testimonian. Recojamos y difundamos ese pasado hermoso, que sí nos pertenece, y no andaremos buscando en otras partes los elementos culturales para justificar nuestra existencia. Adelante niños; adelante niñas; adelante adultos ... ; todos podemos hacer lo que está haciendo Zobeyda. [En el libro, por error, Sobeyda Jiménez] Rafael Strauss K., 1983.

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