Música tradicional de Venezuela en San Rafael
de Mucuchíes, Mérida, diciembre 1983, reportaje, por Rafael Antonio Strauss K.
Durante tres
días, SAN RAFAEL DE MUCUCHÍES, población paramera, se estremeció con música
venezolana. El Grupo UN SOLO PUEBLO logró incentivar a otras agrupaciones de
música popular tradicional para que uniendo esfuerzos con gente del páramo, de
Mérida, de Barinitas, de Caracas, celebraran lo que sin duda puede llamarse
VENEZUELA LE CANTA AL PÁRAMO. Pero no sólo se cantó; también se bailó, en las
calles, en la tarima y en vendimia tradicional y cálida de pueblo se vendió
comida y bebidas andinas y artesanía. Casi doscientas personas, entre músicos,
bailadores e invitados, irrumpieron en la acogedora y alegre tranquilidad de
las casas sanrafaeleñas y durmieron en literas suministradas, transportadas y
acomodadas por el ejército. Hermosa experiencia de convivencia entre
trabajadores de la cultura popular y el pueblo que a diferencia de antes es
desde hace unos diez años aproximadamente, no un objeto de investigación sino
partícipe humano, activo e importantísimo de esa misión rescatadora,
recuperadora, de difusión, de sus propias elaboraciones culturales. Allí estuvo
el grupo zuliano CANDELA –Canto, Danza y Expresión de Lo Autóctono–, el grupo
aragüeño VERA, tan duro y florecido como el árbol del mismo nombre; el grupo
MAKUAYA, regionalismo aragüeño para designar el laure o palito con el/los que
se golpea el tambor cumaco; UN SOLO PUEBLO, también muy conocido; CECILIA TODD,
sin comentarios, y dos grupos locales: uno de Apartaderos, el cantante JUAN
DÍAZ y el Conjunto BRISAS DEL PÁRAMO. Una experiencia significativa fue la que
vivió la agrupación LA SARDINA DE NAIGUATÁ: gente que de la costa caribeña
asciende a 3.142 m sobre el nivel del mar. No faltó quien mientras aguardaba su
turno sobre la tarima o en sus recorridos por la tranquilidad del pueblo se
arropara. Prueba maravillosa, no tanto de la adaptabilidad del Hombre a
cualquier hábitat –cosa ya demostrada– sino de que con ganas de lograr algo
sólo basta desearlo, y adelante! Los niños de San Rafael de Mucuchíes hicieron,
en tres días, un pesebre, bajo la dirección del Ateneo de Mérida. Y a todo esto
se sumó la valiosísima colaboración de la Dirección de Cultura de ese estado.
Todo este espectáculo y esta movilización se hizo como una forma de estimular
la permanencia de tradiciones populares de la zona. Este evento de
tres días tuvo, además, la característica no de experimento pero sí de prueba
de la capacidad organizativa que puede –y debe– lograrse entre trabajadores de
la cultura popular y habitantes de la región, localidad o zona. En los actuales
momentos se está en condiciones de evaluar tanto la trascendencia de este
objetivo como su cumplimiento, detectando, además, tanto los aciertos como los
errores que se hayan podido producir. En todo caso, esta primera experiencia ha
resultado sumamente motivante. Es evidente, por ejemplo, el alcance y la
significación que este tipo de eventos tiene en los sectores juveniles e
infantiles del sitio donde se realizan. Este, por supuesto, es aspecto
importante de futuras planificaciones como la que se hizo donde mi tocayo San Rafael de
Mucuchíes.
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