viernes, 21 de octubre de 2016

Emiliana de Nadal, Galería La Cayapa, por Rafael Antonio Strauss K.

Emiliana de Nadal, Rafael A. Strauss K., septiembre 1983.

De nuevo, entre nosotros, el arte popular se hace presente.

Otras dos manos que trascienden el mundo particular de la instancia doméstica para integrarse a la universalidad de la historia en nueva prueba de nuestra creatividad como pueblo. EMILIANA GUTIÉRREZ DE NADAL rescata el trapo para hacerlo presencia de muñecas-muñecos a través de los cuales vivifica su mente habitada por personajes de su Villa de Cura y por héroes anónimos o conocidos por la historia oficial. También sus manos recogen con sutileza la ya ancestral angustia de nuestro pueblo, que de tanto vivirla la ha hecho arte y que por ello es fuente invalorable para entender su historia. Todo es útil cuando lo que se quiere es plasmar la imaginación o hacerse de utensilios para satisfacer necesidades de comer o decorar el ámbito doméstico; y así, a las ya bellas formas de las taparas, las prodigiosas manos de la Señora Nadal –así se la conoce– añaden al arte milenario de la naturaleza el ingenio del artesano esplendoroso y bello y consciente y enorme que vive palpitando en nuestros pueblos.

Cuando me abrió las puertas de su arte, en el fondo del patio de su casa, comenzó a deshojarse un libro inmenso, en páginas con estampas villacuranas, insufladas de barrio, de pueblo, de tradición, de vida. Imágenes de santos, instrumentos musicales y sus ejecutantes, pilanderas, juguetes, sombras que se van deslizando desde los rincones más vivos de nuestras memorias infantil, adolescente y posible. Todo ello vale lo que siente el espíritu, las manos, ante la magia de lo representado, y uno desea tocar como manera de meterse en las formas, en el ser de lo creado; las pícaras miradas de las figuras recuerdan sin abusos la picardía exclusiva de nuestro pueblo, de nuestros santos, como alternativa de crítica ante el fracaso de quienes nos ofrecen lo mejor y nos dan la miseria. Recrear el mundo para que no se olvide; labor agazapada y casi clandestina, por auténtica, de historiadores regionales sin título que en lugar de escribir, consustancian su  experiencia y sus aconteceres colectivos con la madera, el barro, el trapo, la tapara...

Presentación del catálogo previsto para la exposición Emiliana de Nadal, Galería La Cayapa, Caracas.

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