domingo, 16 de octubre de 2016

El pasado es vivencia©, por Rafael Antonio Strauss K.



El pasado es vivencia©, por Rafael Antonio Strauss K. Publicado en Verbigracia, Año V, No. 1, p. 1, El Universal, Caracas, 6.10.2001, Patricia Guzmán. Dossier: Frente al relato de lo que vamos siendo. Cuando cuenta la Historia [Los otros textos en: http://www.eluniversal.com/verbigracia/memoria/N175/apertura.html#pasado]

Interesante, y hasta provocadora, esta idea de Verbigracia de estimular un debate que, a mi modo de ver, está relacionada en última instancia con la percepción que los venezolanos tienen de SU historia, que no de LA historia y, por supuesto, de sí mismos… El posesivo y el artículo tienen aquí mucho que ver, en tanto que en Venezuela pareciera sufrirse de lo que en antropología denominamos complejo étnico; es decir, que es casi un axioma que al venezolano le cuesta identificarse con su pasado porque en él parece que ve más fracasos que aciertos… O, en todo caso, ha prevalecido en la interpretación del pasado un rechazo insospechado y, por supuesto, preocupante, uno de cuyos resultados pareciera ser que nuestro pasado no nos pertenece, no es mío, no es nuestro… Cuando el venezolano del común -para usar una expresión fácil de comprender- interroga su pasado como nación, lo que suele encontrar es una ristra de acontecimientos políticos con los que apenas o nada se identifica… Y cuando intenta soslayar “lo político” lo que procura es indagar sobre otros aspectos de la cultura y lo que suele encontrar es un escenario constituido por vacíos, particularmente cuando compara lo que se tiene como el pasado de Venezuela con el de otras latitudes… Y aquí cobra sentido lo del artículo LA que destacáramos en líneas anteriores, porque creo que si hay alguien ávido de saber de historia, es el venezolano… Pero ¿qué tan capaz ha sido nuestro sistema educativo para satisfacer esa necesidad, para atender a esa evidente avidez? El venezolano, como todo ser humano, desea saber… Cuando gente consciente del valor educativo de la televisión reclama mejoras en la programación, lo que está sugiriendo es que los canales dispongan de más programas que el común denomina culturales… Y no es difícil entender lo que se está solicitando… Habría que preguntarse, por ejemplo, en qué radica el éxito sostenido de Vale TV… 

Tendríamos que preguntarnos asimismo por qué los participantes de ese maravilloso programa de RCTV ¿Quién quiere ser millonario? tienden a fallar notoriamente en preguntas sobre historia de Venezuela o sobre nuestra cultura popular tradicional o folklore… Por distintas razones, ahora más que antes se aprecia un preocupante desconocimiento de lo que históricamente nos pertenece… 

Y es que nuestro pasado no sólo está montado sobre eventos y figuras de carácter político, sino que también está constituido por figuras y eventos ciertamente tan esenciales como los héroes pero que quizá sean más útiles que éstos para vincularnos sensible y humanamente con nuestro pasado… No en balde, recientes ediciones masivas encartadas en diarios de circulación nacional han venido indicando la apetencia que el venezolano siente y puede sentir por su historia y la necesidad que tiene de ella…

En términos de esta idea de Verbigracia afirmo sin ningún género de duda que el venezolano tiene disposición de integrar el pasado al presente, a su presente, a su constante ahora…, pero sólo en la medida en que se superen ciertos escollos que aún tienen demasiada fuerza… En este sentido, por ejemplo, tengo la certeza de que la disciplina histórica debería analizar sin temores la ortodoxia con la que ha asumido su quehacer y su objetivo, y acercarse de manera más humilde a otras áreas del conocimiento, como el antropológico, para evitar, entre otras cosas, sentirse descubridora de “nuevas áreas de investigación”, como pomposamente denominan algunos historiadores venezolanos a lo que desde hace tiempo la antropología cultural y la etnohistoria han investigado y difundido como temática propia de su quehacer como disciplinas… Creo que nuestros historiadores están en la obligación de incorporar a su elenco tradicional otras áreas que nuestro pueblo vivió y cuyos ecos hemos estado recibiendo, en una continuidad que escasos estudiosos de nuestra historia han sido capaces de comprender, explicar y difundir… ¡Qué terribles resultan, por ejemplo, los más recientes resultados en la enseñanza de historia en primaria y secundaria…! ¡Qué interesante, por ejemplo, el éxito de las novelas históricas de Francisco Herrera Luque, condenadas por el quehacer ortodoxo de nuestra historiografía…! Pensando en ellos cabría recordar la significativa cantidad de venezolanos, y de fuera, que se han acercado a buena parte de nuestro pasado sin tener que lidiar con los remilgos del llamado discurso histórico que enmarca la ortodoxia en historia… ¡Cuánto daño le han hecho a la investigación en historia los serruchos de la carpintería con la que se ha pretendido dotar al joven historiador…!

Por estos tejemanejes de circunstancia, el consumidor natural de los productos de la investigación histórica se ha visto relegado a los escalones más bajos del trabajo del historiador… Ganaríamos mucho si la disciplina histórica se enlazara de manera más fuerte y comprometida con la antropología y asumiera el carácter de totalidad con la que esta ciencia asume al hombre y su cultura… No en balde los países donde ambas disciplinas están emparentadas en enseñanza y oficio, luce diferente la vinculación del común con su pasado y su presente… Y es que la antropología tiene claro que la cultura no sólo se deriva de los componentes biológicos, ambientales y psicológicas de la existencia humana, sino también del componente histórico. Es indudable que la comprensión de esta especie de axioma facilitaría la vinculación de la historia con las otras ciencias del hombre y de la sociedad, pero no en condiciones de disciplinas auxiliares…

Por razones de espacio, no abundaré en otras consideraciones…, pero sí en la idea de que en el venezolano prevalece una evaluación negativa de sí mismo y sus ansias de superar esta situación no lo hacen mirar con valentía su pasado, el pasado del país, pues lo que encuentra en ese escenario son contenidos que caracteriza como negativos… El natural deseo de superación lo induce a mirar y a usar lo inmediato, y en este escenario encuentra formas menos comprometidas, más fáciles… Tengo la impresión de que una manera de que el venezolano sienta una productiva vinculación con su pasado es poner la televisión al servicio de este objetivo… Todos recordamos el éxito de telenovelas históricas de hace algunos años… Y no olvidamos la saga de ciclos televisivos inspirados en la producción de novelistas como Rómulo Gallegos y Arturo Uslar Pietri, de gran contenido histórico y que calaron buenamente en la cotidianidad de Venezuela… Y más recientemente, el enorme éxito que están teniendo algunos sitios en la Internet que informan sobre nuestro pasado… 

Creo, además, que así como se incentiva un acercamiento al pensamiento bolivariano, debería resultar indispensable que se motive a todos a la lectura y al análisis de la obra de venezolanos que desde diferentes momentos de nuestra historia legaron a Venezuela y al mundo su pensamiento, su doctrina… Mario Briceño Iragorry, Mariano Picón Salas, Miguel Acosta Saignes, Fermín Toro, José Ignacio Cabrujas, Angelina Lemmo, Luis Beltrán Prieto Figueroa…y una ya inmensa y significativa cantidad de congéneres… Al fin y al cabo, las situaciones a las que ellos se enfrentaron y las soluciones que propusieron suelen ser, en esencia, las mismas que como seres humanos y como venezolanos vivimos… Creo que en la comprensión de estos legados podemos encontrar una manera de que los venezolanos incorporen su pasado a su presente para que sea capaz de elaborar posturas, de evaluar a sus gobernantes y de evaluar el papel que cada uno tiene o pueda tener en cuanto a su propio destino y al del país… El conocimiento de nuestro pasado tiene que dejar de ser privilegio de estudiosos… Me gustaría recordar una frase que escribí en 1983: la historia no es caletre, es vivencia…

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