jueves, 20 de octubre de 2016

Miguel Ortega, Jesús Rosario –Chevoche– y Santa Rosa de Agua, por Rafael Antonio Strauss K.

Dos decimistas y un pueblo

            Uno lo sabe todo sobre Santa Rosa de Agua porque Miguel Ortega y Jesús Rosario, Chevoche, nos lo cuentan.

            Decimistas extraordinarios, ellos son como dos grandes libros orales en quienes está escrita la historia de Santa Rosa de Agua: la de ahora, la de ayer, la de mucho antes. Décimas todas que son literatura e historia populares en las que un confesado amor por la tierra querida, por la matria, contradice su realidad de abandono, de miseria que casi se palpa en todas estas orillas del lago de Maracaibo. Estuve allí, con la gente del Candela y con Un Solo Pueblo, y Chevoche y Miguel comenzaron a cantarnos sus Décimas y siguieron cantándolas y siguieron diciéndolas y la epidermis grisácea de aquel lago se estremece pausadamente por ese vaivén de maruyos que hipnotizan. Y siguieron cantándole a un indígena imaginario que aún habita en las palabras literarias de Miguel y Chevoche, descendientes del paraujano acorralado que el conquistador y todo lo demás han querido ahogar en las aguas ahora sucias de una historia que fue azul y que puede volver a serlo.

            En este disco está cantada la historia de Santa Rosa de Agua que, en última instancia, es la historia de muchos pueblos de Venezuela. Y es que nuestros cantores han encontrado en la décima una forma de contarnos su vida y la trayectoria infinitamente rica y expresiva de su tierra. Es su respuesta ante ese marginamiento al que la historia oficial, academicista, ha confinado a nuestro pueblo. Es historia oral, tan válida como la otra, y esto lo demuestran cientos de años de tradición oral paseándose de mente en mente y de boca en boca hasta que ahora llega a nosotros este logro de la tecnología del sonido que es el disco. Oír la historia: una experiencia que no aburre; historia que no es pieza de museo, como la otra, a la que se detesta porque quienes logran aprenderla no se identifican con ella. Cantar la historia: experiencia de pueblo que incluye no sólo el uso literario del lenguaje ancestral y reciente sino que como expresión facilita la comprensión del mensaje que se narra a través de la universalidad de la música.

            Con este disco, un folleto de carácter biográfico que recoge también las letras de las décimas seleccionadas. La historia oral debe escribirse y en Santa Rosa de Agua ha aparecido, por propia voluntad, una persona que lo ha venido haciendo: es Rafael –Paíto– Ortega, hijo de Miguel, que en cuaderno de cronista recopilador ha venido anotando las décimas que escucha. Continúa, Paíto, que a ti te corresponde seguir cantando, seguir contando esta historia que Venezuela no conoce.

            Miguel y Chevoche, en este disco, unen ahora, como otras tantas veces, su parentesco de hermanos y su misión de historiadores de Santa Rosa de Agua. Dos decimistas y un pueblo es un nuevo documento sonoro en el que Un Solo Pueblo y el Grupo Candela han conjugado esfuerzos para ofrecer al país, una vez más, el resultado de un trabajo científicamente válido en beneficio del estudio y la difusión de la creatividad popular venezolana.


Rafael A. Strauss K., abril, 1983.

No hay comentarios:

Publicar un comentario