Dos decimistas
y un pueblo
Uno lo sabe todo sobre Santa Rosa de
Agua porque Miguel Ortega y Jesús Rosario, Chevoche, nos lo cuentan.
Decimistas extraordinarios, ellos
son como dos grandes libros orales en quienes está escrita la historia de Santa
Rosa de Agua: la de ahora, la de ayer, la de mucho antes. Décimas todas que son
literatura e historia populares en las que un confesado amor por la tierra
querida, por la matria, contradice su realidad de abandono, de miseria que casi
se palpa en todas estas orillas del lago de Maracaibo. Estuve allí, con la
gente del Candela y con Un Solo Pueblo, y Chevoche y Miguel comenzaron a
cantarnos sus Décimas y siguieron cantándolas y siguieron diciéndolas y la
epidermis grisácea de aquel lago se estremece pausadamente por ese vaivén de
maruyos que hipnotizan. Y siguieron cantándole a un indígena imaginario que aún
habita en las palabras literarias de Miguel y Chevoche, descendientes del
paraujano acorralado que el conquistador y todo lo demás han querido ahogar en
las aguas ahora sucias de una historia que fue azul y que puede volver a serlo.
En este disco está cantada la
historia de Santa Rosa de Agua que, en última instancia, es la historia de
muchos pueblos de Venezuela. Y es que nuestros cantores han encontrado en la
décima una forma de contarnos su vida y la trayectoria infinitamente rica y
expresiva de su tierra. Es su respuesta ante ese marginamiento al que la
historia oficial, academicista, ha confinado a nuestro pueblo. Es historia
oral, tan válida como la otra, y esto lo demuestran cientos de años de
tradición oral paseándose de mente en mente y de boca en boca hasta que ahora
llega a nosotros este logro de la tecnología del sonido que es el disco. Oír la
historia: una experiencia que no aburre; historia que no es pieza de museo,
como la otra, a la que se detesta porque quienes logran aprenderla no se
identifican con ella. Cantar la historia: experiencia de pueblo que incluye no
sólo el uso literario del lenguaje ancestral y reciente sino que como expresión
facilita la comprensión del mensaje que se narra a través de la universalidad
de la música.
Con este disco, un folleto de
carácter biográfico que recoge también las letras de las décimas seleccionadas.
La historia oral debe escribirse y en Santa Rosa de Agua ha aparecido, por
propia voluntad, una persona que lo ha venido haciendo: es Rafael –Paíto–
Ortega, hijo de Miguel, que en cuaderno de cronista recopilador ha venido
anotando las décimas que escucha. Continúa, Paíto, que a ti te corresponde
seguir cantando, seguir contando esta historia que Venezuela no conoce.
Miguel y Chevoche, en este disco,
unen ahora, como otras tantas veces, su parentesco de hermanos y su misión de
historiadores de Santa Rosa de Agua. Dos
decimistas y un pueblo es un nuevo documento sonoro en el que Un Solo
Pueblo y el Grupo Candela han conjugado esfuerzos para ofrecer al país, una vez
más, el resultado de un trabajo científicamente válido en beneficio del estudio
y la difusión de la creatividad popular venezolana.
Rafael A.
Strauss K., abril, 1983.
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