Una antigua devoción: el culto a Nuestra Señora de Chiquinquirá de
Aregue©, por Rafael Antonio Strauss K.
Trabajo publicado en Huellas de la Virgen
María en Venezuela: cultos y devociones. Marielena Mestas Pérez y Horacio
Biord Castillo, editores. Fundación Empresas Polar, Caracas, 2013, pp. 169-185.
Introito
Es por amor que creemos en Dios quienes
creemos, y amamos a su madre quienes amamos a la Virgen y creemos en ella, y es
por amor que alimentamos nuestra vida de creyentes en Dios, con su naturaleza santa,
que nos llena de amor y sacraliza al ser humano que somos, en la eterna
paternidad de Dios, en la hermosa hermandad con Cristo, en el eterno
Pentecostés con el Espíritu, en la certeza siempre sublime y prometedora de ser
la prole humana de la Madre de Jesucristo, la Virgen María, la Madre que se
eternizó desde el inicio mismo de la historia del Hombre en el concepto de
vincularse con la generosidad de la tierra y sus frutos, que es vincularse con
la generosidad del útero que se materializa en la eternidad de la idea de
madre.
Y esta verdad es tan importante que hay
pocos lugares en el mundo donde no se venere por lo menos una imagen de la
Virgen María, en devoción y fe tejidas en la urdimbre que una generosa
tradición fue fabricando para los hijos de la Virgen María y que quienes
creemos cumplimos de manera sencilla, en ambiente festivo, comunitario,
generoso; creencia, devoción y ambiente que complementamos con estampitas de la
Virgen, con fotos que nos tomamos con ella, con medallitas esperanzadoras, con
la inmensa cantidad de advocaciones maternales, protectoras, vivísimas, que
palpitan en el calendario que organiza nuestra vida…
Y es que no existe un solo día sin que
María la Virgen no esté presente en las calles del mundo, en la casa de
alguien, de visita, en el moderno espacio de una urbanización, en el andar de
los ojos, los dedos, el amor, la esperanza, el agradecimiento por sobre el
almanaque en el que la tradición ha inscrito para siempre no sólo el nombre de
la Virgen, eterno, consecuente, sonoro, María, dicho y escrito en cientos de
idiomas, sino el de personas que se sacralizaron por asuntos de fe, de amor a
Dios, que son y fueron actos de bondad, caridad, entrega, sacrificio en
cualquier circunstancia…
Se trata, sin duda, de la expresión de ese
reguero de amor, de esa ristra de fe que, como cultura, los creyentes en Cristo
y su madre hemos recibido desde la generosidad de una herencia social y que
podemos expresar de manera particular y pública en una práctica que nos
contenta, que nos hace felices, que nos repleta el alma, cuando sabemos de la
Virgen María en las cientos de advocaciones que la nombran, que no son otra
cosa que la participación de la Santísima Trinidad y María en la historia
local, regional, nacional. No otra cosa explica que la Madre del Dios
Encarnado, Jesús, haya sido incorporada a los preciosos, subjetivos y
humanísimos ámbitos del arte por reconocidos pintores, escultores, tallistas,
dibujantes, impresores, diseñadores…, y cantada desde ese texto literario que ella
inventa cuando visita a su prima Isabel, el Magníficat, y exaltada en el
Rosario que la vincula a Dios, a Cristo, al Espíritu Santo, y a los seres
humanos que contamos la historia sagrada cada vez que participamos, entre otros
eventos, en el rezo del rosario…
Las devociones populares a la Madre de Cristo
revelan que María puede mostrarse en toda la magnitud y gloria de su nombre, en
la fuerza de los atributos que se confiesan y rezan en las 52 letanías del
Rosario, donde María es santa, madre de Dios, virgen de las vírgenes, madre de Cristo, de la
Iglesia, de la divina gracia; madre purísima, castísima, siempre virgen,
inmaculada, amable, admirable; madre del buen consejo, del Creador, del
Salvador, de misericordia; virgen prudentísima, digna de veneración y de alabanza;
virgen poderosa, clemente, fiel; espejo de justicia, trono de la sabiduría,
causa de nuestra alegría, vaso espiritual, digno de honor y de insigne
devoción; rosa mística, torre de David, de marfil y casa de oro; arca de la
Alianza, puerta del cielo y estrella de la mañana; salud de los enfermos,
refugio de los pecadores, consoladora de los afligidos, auxilio de los
cristianos y reina, trece veces, de los ángeles, los patriarcas, profetas,
apóstoles, mártires, confesores, de las vírgenes, de todos los santos,
concebida sin pecado original; reina del santísimo rosario, de la familia, y
reina de la paz que subió a los cielos.
Todo esto y mucho más
encontramos en la Madre de Cristo cada vez que peregrinamos en una procesión
que la imagen de la Virgen preside; una imagen que corresponde a la advocación
con la que se la conoce desde que se hiciera presente en lugares específicos
del mundo, que es una forma en que la universalidad de María se regionaliza, lo
que no es otra cosa que uno de los más grandes milagros de la Madre de Dios,
porque María siempre se presenta, de distintas maneras, en momentos importantes
para los seres humanos, trátese de un individuo o de un colectivo, y la fuerza
de su presencia es tan generosa, que termina por permanecer para siempre
multiplicando su amor y su deseo de interceder por nosotros ante su hijo. Y la
respuesta histórica del agradecimiento de los fieles, de los beneficiarios del
amor de María es recordar el momento en que diversas circunstancias hicieron
que la Virgen María se hiciera presente.
Aregue
La sede del culto a Nuestra Señora del
Rosario de Chiquinquirá es Aregue, capital de la Parroquia Chiquinquirá, Municipio Torres del estado Lara,
un pueblo de aire colonial, a 400 msnm, que dista de Carora unos 8 km. En su economía destacan pequeñas
empresas familiares de fábricas de instrumentos musicales como cuatros –los
famosos de Palo de Olor- y maracas, hamacas, tinajas, alpargatas y varios
productos de la ancestral cestería lugareña; en el renglón pecuario, destaca la cría de
caprinos, porcinos y aves y en el agrícola,
la inmigración canaria se constituyó desde hace bastante tiempo en importante
fuente de trabajo y sostenimiento de la población, destacando la siembra
de tomate, cebolla y pimentón.
Aregue fue fundado en 1616, al norte de
Carora, en Tequere –o Sicare–, por misioneros capuchinos como pueblo de
doctrina, bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, y
refundado en 1621, en la región antiguamente conocida como Fugueche, sitio El
Zanjón o Aregue Viejo, por el entonces Gobernador de la Provincia de Venezuela
Francisco de la Hoz Berrío. Se
tienen noticias de que los primeros encomenderos de la zona fueron
Francisco Pérez, María Gutiérrez y Juan Martín de Albújar, que ocuparon
los sitios denominados Tegueche y Mitagache; asimismo, que su primer cura
doctrinero fue el padre Bartolomé López de Pedroza. Para 1768, según
Altolaguirre y Duvale, la población de Aregue era de 356 habitantes y en 1776,
el obispo Martí le señala 1.131. [Origen de los poblados Larenses, http://venciclopedia.com/index.php?title=Origen_de_los_poblados_Larenses]
A propósito
de la fundación de Aregue y del inicio de la devoción a la Chiquinquirá, Nectario
María informa que una primera manifestación del culto data de
1621, en Darihuaco o Dariguaco, y otra, de 1624, en el actual Aregue. Sobre la
primera afirma: “A mediados de 1620 el Gobernador Francisco de la Hoz Berrío,
hallándose en Carora, ordenó reunir los indios de la jurisdicción de aquella
ciudad en cuatro pueblos, uno de los cuales fue el de Nuestra Señora de
Chiquinquirá en el sitio de Darihuaco, en la parte superior de Quediche.” Sobre
la segunda, que “Muchos indios descontentos huyeron de Darihuaco, y poco tiempo
después don Juan Álvarez Franco logró convencer a la mayoría de los escapados a
los montes para que volvieran y formar ahora el pueblo de Nuestra Señora de
Chiquinquirá en el sitio de Aregue. Como era costumbre al fundar un pueblo se
traía la imagen o cuadro del patrono o patrona. Y así parece que para 1624 ya
estaba el cuadro de la Virgen de Chiquinquirá en Aregue, tal vez donado por
Francisco de la Hoz Berrío, oriundo del Nuevo Reino de Granada y adepto a esta
advocación mariana.” [Hermano Nectario María, Venezuela
mariana, o sea… 1976: 156-160.] Dariguaco, por cierto, es en nuestros
días el nombre de una posesión comunera, en
Jurisdicción del
Municipio Manuel Morillo, Distrito Torres del estado Lara. [http://lara.tsj.gov.ve/decisiones/2011/junio/651-3-KP02-F-2010-473-.html]
Historia
de la Virgen de Aregue
Conocida también
como La India, La Indita o La Virgen India, la historia de Nuestra Señora de la
Chiquinquirá de Aregue se sustenta en dos leyendas y un milagro que, sin duda,
la enriquecen, y en las que palabras más, palabras menos, coincide la
información que ofrecen las fuentes que hemos consultado. [Quisiera agradecer a quienes asumieron la
confección y puesta en línea de las páginas webs que he consultado. Asimismo, a
la Ing. Emma Rosa Oropeza de Herrera, sobrina de mi querido y siempre recordado
Padre Hermann González Oropeza, S. J., por haber confirmado, por teléfono, algunos
de mis datos para este ensayo y por haberme puesto sobre la pista de otros.]
Cuenta la
tradición que en 1615 vivía en Dariguaco -o Darihuaco-un grupo
de indígenas de nación axagua –achagua o
ajagua-, ya
adoctrinados en la fe católica y en la comprensión de la lengua castellana. Una
india conocida como Chiquinquirá, encontró en los predios de Aregue Viejo –tierra
anegadiza en épocas de lluvia por el río Quediche o Morere– un envoltorio,
largo, que por una reciente inundación estaba incrustado en la empalizada de
una choza. El intenso brillo que despedía el objeto llamó la atención de la
joven y más por precaución que por superstición prefirió no acercarse y avisarle
a un misionero, mientras expresaba con gritos discretos su sorpresa por el
hallazgo. Otra versión ubica a Chiquinquirá en labores de recolección de plantas
y que mientras lo hacía observó con sorpresa una bella paloma que revoloteaba por
los cactus y cujíes… No sin cierta curiosidad, la joven intentó seguir al ave,
que voló y se perdió en una de las hendiduras de las lomas del área.
Sorprendida por la desaparición de algo tan bello, Chiquinquirá intentó
precisar el sitio donde el ave se habría metido, encontrando en la hendidura un
envoltorio que llamó su atención porque brillaba. El final de ambos relatos
coincide en que un misionero capuchino, seguido por varios indios, recogió el
envoltorio y frente a la pequeña iglesia de paja y bahareque, desenrolló la
pieza… Se trataba del lienzo que hoy existe en la iglesia de Aregue y que en
homenaje a su descubridora, la tradición local fue rebautizando como Nuestra
Señora de la Chiquinquirá de Aregue.
¿Era la joven india la misma Virgen María? En
todo caso, la historia es más rica, pues a esta versión con protagonismo y
personajes de Aregue, la tradición incorpora a Don Cristóbal de la
Barreda, un comerciante español, agente y socio de
la Compañía Guipuzcoana, hombre generoso y de reconocidos recursos económicos,
quien a principios del siglo XVIII venía a Venezuela a atender asuntos de la
compañía, pero el buque que lo traía naufragó en el Atlántico. A punto estaba
de ahogarse, cuando pidió a Dios que lo salvara. Como respuesta divina se le
apareció flotando en el aire una bella mujer, rodeada de un resplandor
maravilloso, que Don Cristóbal asoció a la Virgen María, pero cuyos atributos le
parecieron distintos a cuantos conocía. Contaba el comerciante, además, que de
las profundidades del mar emergió un barril, que usó como flotador hasta llegar
a la playa, donde volvió a ver de manera más clara la imagen salvadora. Este
sería el primer milagro documentado de la Chiquinquirá de Aregue.
Decidido a toda costa a agradecerle a
Dios, tuvo informes de que por los lados de Coro se veneraba una imagen como la
que había descrito y yendo hacia allá se detuvo a descansar en Carora, donde le
hablaron de una imagen semejante a la que describía y que se veneraba en un
pueblo cercano -Aregue Viejo-, a donde lo condujo el padre Ignacio Antonio de
Hoces Álvarez, un caroreño nacido el 15 de julio de 1699. Cuenta la tradición
que Don Cristóbal vio la imagen en el poblado indígena de Tequere y que la reconoció
como la bella dama que lo había salvado. Dice la tradición que en Tequere había una modesta capilla en la que los indios veneraban la
imagen de la Chiquinquirá. Por entonces, principios del siglo 18,
una terrible fiebre palúdica azotaba a Tequere -o Sicare [http://www.municipiourdaneta.com/paginaprincipal/sicare.php], Terequé o Tranquere-, por lo que con
la ayuda de las autoridades y los misioneros capuchinos decidieron emigrar,
llevando la imagen de la Virgen. Esta sería, quizá, la primera procesión.
En 1710 Don Cristóbal de la Barreda encarga al Padre Hoces de la construcción de un
templo, autorizándolo para que eligiera el sitio más conveniente, lo que fue
determinado de acuerdo con varios vecinos de Carora, pero tomando en cuenta la única condición que
puso Don Cristóbal: que la construcción se hiciese lejos de tierras anegadizas,
por lo que se realizó en el lugar donde ahora está el pueblo de Aregue. Según
consta en el libro parroquial, identificado con el número 1 y refrendado por el
Presbítero A. Muñoz L. [Historia de Nuestra Señora de La
Chiquinquirá, en http://www.familiamelendez.org/Chiquinquira.htm], el padre Hoces fue el director y arquitecto de la construcción, para la que
Don Cristóbal donó 16.272 pesos con 5 reales. Es
interesante destacar que además de su vocación para el sacerdocio Hoces se inclinaba también por
la arquitectura, ramo en el que ya había destacado como diseñador y constructor
de la capilla de San Dionisio, la iglesia de Río Tocuyo, el Balcón de los
Álvarez y seis casas para sus familiares.
El templo de Aregue fue
terminado el 30 de abril de 1745, obra que su benefactor no pudo ver concluida ya que en auto del 26 de mayo de 1745, el Visitador Pedro
Sangróniz anota como difunto a Cristóbal de la Barreda. [Historia
de Nuestra Señora de La Chiquinquirá, citado arriba] Además de esta contribución imperecedera para la historia de
la Iglesia Católica en Venezuela, Don Cristóbal ha quedado en la memoria de los
devotos de la Chiquinquirá de Aregue y en una barquilla de madera que como emblema del prodigio salvador que viviera cuelga del techo de la
iglesia, dejada allí como recuerdo por él mismo, se comenta, y que seguramente fue
el primer exvoto que recibió la imagen santa. Uno de los bellos vitrales de la
basílica simboliza la salvación divina de Don Cristóbal. Ya para entonces, la
devoción a la Chiquinquirá ocupa en Aregue y sus alrededores lugar especial,
según colige el obispo Mariano Martí en 1776 por los archivos parroquiales que
consulta a propósito de su famosa visita pastoral.
Algunos detalles que pudieran
destacarse, y otros que pudieran complementarse son, en primer lugar, el nombre
mismo de Chiquinquirá, que vincula esta historia de Aregue con Colombia, de donde
fue traída la imagen en el siglo 17 que, en realidad corresponde a la Virgen
del Rosario de Chiquinquirá, que el 9 de julio
de 1919 era coronada en Bogotá como Reina y Patrona de Colombia.
En la zona central de ese país, en el Valle de Saravita, se encuentra la ciudad de
Chiquinquirá, nombre que en lengua chibcha significa Lugar donde se adora a los dioses, Lugar del Sabedor de los Secretos o Lugar del Orientador [http://turiscolombia.com/cundinamarca.htm], para aludir al mohán o antiguo sacerdote indígena de las
zonas andinas. Esto parece fortalecer la idea de que Chiquinquirá proviene de xequ enquirá, expresión
indígena que ha sido
interpretada como Lugar del Sacerdote [http://boyacacultural.com/index.php?option=com_content&view=article&id=613&Itemid=33], o de xequenquirá,
que significa tanto Lugar
pantanoso y cubierto de nieblas como Pueblo
sacerdotal, por las ceremonias que tenían lugar en la isla de la laguna de
Fúquene en ofrenda a los dioses muiscas. [http://es.wikipedia.org/wiki/Chiquinquira]
Por
otro lado, me parecen interesantes las palabras chibchas chía, que significa Luna,
y quica, que significa la Tierra o una región específica, pues ambos
vocablos lucen bastante cercanos a la palabra chiquinquirá. Se ha dicho,
asimismo, que ese vocablo es de origen maya, pero sobre esto no he encontrado
más información. La versión que corre en Aregue sobre el significado de
Chiquinquirá es que se trata de una voz aborigen que significa Lugar
pantanoso y cubierto de niebla, interpretación que también se maneja en
Colombia y que sin duda acompañó a la imagen que se trajo en tiempos
coloniales. Y lo último sobre estos comentarios es que, lamentablemente,
desconocemos qué significa Aregue.
Descripción
de María Chiquinquirá de Aregue
El cuadro de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Aregue –su
santa patrona, protectora de los ahogados, de los
náufragos y de todo el que queda a la deriva en un mar encrespado y hasta
rodeado de tiburones– presenta los mismos personajes que las dos
célebres imágenes
de la misma advocación, veneradas en
la colombiana Chiquinquirá y en la zuliana de Maracaibo, pero difiere de
ambas por la posición de los personajes y por lo vivo y destacado de su
colorido, el cual contrasta con lo tenue y apagado del tinte de los dos primeros.
La imagen que se venera en Aregue está pintada
al óleo sobre
fardo; mide 1 metro 35 milímetros de
alto por un metro 0.57 de ancho, y el marco, 5 centímetros de espesor. En su parte posterior, todo el lienzo está pegado a un fino
cordobán grisáceo,
que lo protege. El cordobán, toma su nombre de la ciudad andaluza de Córdoba,
donde desde tiempo inmemorial son famosas estas pieles curtidas de macho cabrío
o de cabra.
En el centro destaca la imagen de la Virgen
del Rosario, de 1 metro 10 centímetros de alto, de pie, sobre una media
luna, de 5 centímetros de alto, cuyos
cuernos de 175 milímetros llegan hasta
3 centímetros del marco. La Virgen carga
con su brazo derecho al Niño Jesús. Envuelto en su mano derecha y apoyado en su
índice, la Virgen ostenta un rosario
de 32 cm de largo, que remata en una
cruz de Malta. En la pintura, la
Virgen no lleva corona. Tanto la media luna como las rosas que lleva en ambas
muñecas son de oro.
Una toga blanca envuelve la cabeza de la
Virgen, cuya punta derecha doblada hacia adentro rodea el cuello, dejándolo al descubierto así como
también toda la cara. Viste túnica roja, sujeta al cuerpo por un cíngulo que baja
hasta la media luna y le cubre los pies. Un amplio manto azul celeste, con 33 estrellas,
envuelve sus hombros por el brazo izquierdo y baja doblado en dos formando pliegues.
Por la derecha, deja descubierto el antebrazo y forma un amplio doblez que
envuelve al Niño Dios, sostenido por el brazo y mano abierta de la Virgen;
tanto el pecho como los brazos del niño
están desnudos. Mide el infante 17
centímetros de alto; lleva el brazo
izquierdo colgando y el derecho doblado, con el antebrazo hacia el pecho de su
madre. Sobre el índice alargado
descansa un cardenalito de 3 centímetros
y medio de largo. Por detrás de la
Virgen salen 57 rayos a su derecha y 57 a su izquierda, todos blancos, que la
destacan de manera especial sobre el fondo amarillo. El conjunto central está
enmarcado por dos cortinas con estrellas doradas sobre sus franjas externas.
A la derecha de la Virgen está, de rodillas y
mirándola, San Antonio, que mide .72 cm de alto, viste sayal oscuro y lleva en
su mano derecha un lirio blanco. En la izquierda tiene un libro cerrado sobre
el que está parado un Niño Jesús, cuyo cuerpo está
cubierto con una túnica blanca y una
franja dorada alrededor del cuello. Sostiene en su mano izquierda una bola azul
que representa al mundo y alza su mano derecha en actitud de bendecir. A la
izquierda, el apóstol San Andrés, que
estrecha sobre el pecho la cruz que lleva su nombre, y cuyos brazos miden 7 centímetros
de ancho. Su túnica es de un tinte más
claro que la de San Antonio y el manto que lo cubre es de color rojizo. [Parroquia
Chiquinquirá Aregue. Datos Históricos, geográficos, socio-económicos y
culturales, en: http://es.scribd.com/doc/39558951/Aregue]
La presencia de San Antonio y San
Andrés en esta pintura tiene su explicación en que a mediados de 1560, fray Andrés Jadraque, religioso dominico,
recibió el encargo de don Antonio de Santana, español residente en Sutamarchán,
Boyacá, Colombia, de hacer pintar un cuadro de Nuestra Señora del Rosario.
Encargado el pintor Alonso de Narváez, residente en Tunja, tomó una tela de
algodón tejida por los indios, de 1,13 m de alto por 1,26 de ancho; la imagen
de la Virgen del Rosario se pintó a un tamaño de 1,05 m de alto. Como quedaba
espacio a los lados de la Virgen, quienes ordenaron el cuadro pidieron que se
pintara a los lados las imágenes de los santos de sus nombres: San Antonio y
San Andrés.
Epílogo
Mucho tiempo ha transcurrido desde que la
Virgen María realizara sus primeras andanzas en Aregue, de la mano de Dios y de
los hombres, y como en el caso de todas las advocaciones de María en Venezuela
y el mundo, cada vez aumenta el número de fieles que el primer domingo de octubre
visitan Aregue en ocasión de la Misa Grande, la conmemoración el 7 de octubre, la
nutrida procesión que recorre unos siete kilómetros, la Misa de los Indios el
doce de ese mes, y otros eventos que año tras año son cada vez más importantes,
conocidos y reveladores de la fe colectiva e individual que acude a la
Chiquinquirá de Aregue a pedir sus favores, a pagar tributos de agradecimiento
y veneración o, simplemente, a visitar a la Virgen, que el 2 de octubre de 1976
fue coronada por Su Eminencia José Humberto Cardenal Quintero, con la anuencia
y autorización de S. S. Paulo VI.
En su basílica, Santuario Mariano de Aregue,
fue consagrado Mons. Eduardo
Herrera Riera, que en 1994 fue nombrado primer obispo de la
diócesis de Carora. [Emma Rosa Oropeza de Herrera. Historia. Carora desde siempre. http://www.encarora.com/historia.htm] La comunidad areguense y el
turista disponen de un pequeño museo dentro del templo, con una colección de
objetos relacionados con la Virgen, y a la entrada del pueblo hay un
monumento a la Virgen de Chiquinquirá. Varios vitrales la acompañan y hay uno
que muestra la escena de la aparición de la Virgen a Don Cristóbal de la
Barreda, realizado en 1956 por Juan de J. Espinoza y en la parte interna de la
cúpula hay una gran pintura de la Virgen de la Chiquinquirá, rodeada de
angelitos, en tanto que en una de las naves está el famoso lienzo. [http://www.pueblosdevenezuela.com/Lara/LA-Aregue.htm] Un evento importante para la historia de la
religión católica en centro-occidente es la visita que la Virgen de Aregue hizo
durante cinco días a Churuguara, Santa Cruz de Bucaral y
Mapararí, estado Falcón, en agosto de 2009. [Diario
Nuevodía, Punto Fijo, Domingo 23.08.2009, Año 5, Nº 2082, en www.nuevodia.com.ve]
Hay dos asuntos que me parecen interesantes
para concluir este ensayo. El primero está fechado en Santa Fe, data del 20 de
octubre de 1725, y es una relación que se envía al rey sobre las misiones de la
Compañía de Jesús en los Llanos y río Orinoco. En el folio 28 vuelto se lee:
“En la reducción nueva de San Ignacio de los Betoyes […], una imagen del
Apóstol San Andrés que estaba pintada en un cuadro de la Virgen de
Chuiquinquirá, empezó a sudar tan copiosamente que corrió el sudor hasta llegar
al mar.” [Marco Dorta, Enrique. Materiales para la historia de la cultura en
Venezuela (1523-1828). Documentos del
Archivo General de Indias de Sevilla. Homenaje de la Fundación John Boulton
a la ciudad de Caracas en su cuatricentenario, Caracas-Madrid, 1967, doc. 898,
p. 136.]
En el segundo, un escrito de Juan Páez Ávila,
José, un viejo
aregueño que se llama a sí mismo el correo de la Virgen, aún conserva el
optimismo de “vivir por siglos para impedir que los maleficios del Diablo de
Carora roturaran la fe en la Virgen de la Chiquinquirá, y su pueblo sucumbiera
a la ambición de intereses extraños a sus esperanzas.” Confiesa que desde muy
joven recibió la misión “de preservar las costumbres, profundizar la fe en sus
milagros y batallar contra el espíritu del mal.” Asistimos a la intervención de
la Virgen en la salvación del dedo de Miguel Álamo de la picadura de una
cascabel, lo que se traduce en la entrega de un exvoto de oro en forma de dedo,
y sabemos cómo la Virgen ahuyentó a un león que le comía los chivos a un
cristiano; y vemos los exvotos de plata y de madera en su alcancía de la
iglesia y formamos parte de la asamblea popular que creó la Junta
Administradora de los Bienes de la Virgen y asistimos a la entrega del cuero de
un puma depredador que le prometió a la Virgen Rafael Flores, para alfombrarle
el piso…, y nos enteramos que don Chío Zublillaga fue el redactor de los
Estatutos de la Cofradía de la Chiquinquirá de Aregue. [Juan Páez Ávila. “El correo
de la Virgen”, en su Atarigua y otros
relatos de Carohana. Maltiempo Editores, Caracas, 2006, pp. 25-30.]
Principal material consultado
Chiquinquirá. Milagros de
la Virgen de Chiquinquirá [Colombia] http://www.colarte.com/recuentos/Colecciones/Chiquinquira/TestimonioMilagro.htm El trabajo que aquí se reproduce se hizo en base a las investigaciones de
Alberto E. Ariza, O. P.: 1) Apostillas a
la Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Editorial Kelly, Bogotá,
1969; 2) Nuestra Señora del Rosario de
Chiquinquirá. Cooperativa Nacional de Artes Gráficas, Bogotá, 1964, y 3) Hagiografía de Nuestra Señora de
Chiquinquirá. Editorial Iqueima, Bogotá, 1950 y al de Pedro de Tobar, O.
P., Verdadera histórica relación del
orden, manifestación y prodigiosa renovación por sí misma y milagros de la
imagen de la sacratísima Virgen María, Madre de Jesús, no de Dios, Nuestra
Señora del Rosario de Chiquinquirá. Juan García Infanzón, Madrid, 1694.
Cortés Riera, L. (2002) "La Virgen del Rosario de la
Chiquinquirá de Aregue: un imaginario hispano-indio en Centroccidente de
Venezuela". Revista de Ciencias
Sociales de la Región Centroccidental, Nº 7, Barquisimeto, noviembre 2002.
Hno. Nectario María. Venezuela mariana, o
sea, relación compendiada de las imágenes más célebres de la Santísima Virgen
en Venezuela. 2ª ed., 1976. [La primera es de 1930, Imprimerie de la Seine,
Montreal]
Oropeza de Herrera, Emma Rosa. Historia. Carora desde siempre. http://www.encarora.com/historia.htm
Páez Ávila, Juan. Atarigua y otros
relatos de Carohana. Maltiempo
Editores, Caracas, 2006.
“El correo de la Virgen”, pp. 25-30.
Querales, José. “Torres rendido a los pies de su patrona. Cientos de personas
llegan a Aregue para unirse a la celebración. Feligreses recorren siete
kilómetros junto a la Chiquinquirá”. El
Informador, Barquisimeto, domingo 2.10.2011, 8A. Foto: Cortesía Mirlana
Márquez.
Recopilación de las
páginas de internet-Perera. www.cev.org.ve/comunicados/carta_pastoral.doc.doc
Uricoechea, E. Gramática, vocabulario, catecismo i confesionario de la lengua chibcha
según antiguos manuscritos anónimos e inéditos, aumentados i correjidos por E.
Uricoechea… Maisonneuve, Libreros-Editores, Paris, 1871, en: http://kuprienko.info/gramatica-y-vocabulario-de-la-lengua-chibcha/
Virgen de
Chiquinquirá de Aregue (La Virgen India) Patrona de Aregue, Estado Lara. Golpe larense a la Virgen de Aregue,
de Luis Esteban Arteaga, interpretado por Marianella Oraa. Video subido el domingo 6 de marzo de 2011, en: http://cuentaelabuelo.blogspot.com/2011/03/virgen-de-chiquinquira-de-aregue-la.html
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