Algunos aspectos antropológicos en la obra de José Carlos Mariátegui, por Rafael A. Strauss K. / Noviembre 1994, Sala de Lectura, Escuela de Historia-UCV.
Es indiscutible que para abordar a José Carlos Mariátegui como antropólogo, es necesario vincularlo con su vida política y, particularmente, con sus orientaciones socialistas iniciadas hacia 1918, cuando escribe: "He descubierto que no estaba solo, que mis puntos de vista correspondían a la clase que me interesa: la clase obrera." /Rodolfo Quintero, Mariátegui y nuestras culturas: aportaciones del Gran Amauta del Perú, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Económicas y Sociales, División de Publicaciones, Caracas, 1985, 109 p., p. 9/. En este sentido, va a ser importante y orientadora la caracterización que Mariátegui hace del marxismo, particularmente a la luz de la realidad americana, en general, y de la peruana en particular. Escribe que el marxismo siendo "un método fundamentalmente dialéctico… es un método que se apoya íntegramente en la realidad, en los hechos" y apunta que el marxismo "No es, como algunos erróneamente suponen, un cuerpo de principios de consecuencias rígidas, iguales para todos los climas históricos y todas las latitudes sociales". Esto lo afirma en base a que "Marx extrajo su método de la entraña misma de la historia [pues] El marxismo, en cada país, en cada pueblo, opera y acciona sobre el ambiente, sobre el medio, sin descuidar ninguna de sus modalidades." /RQ, 9-10/
El marxismo, entonces, es adoptado como método de lucha y de análisis de la realidad peruana por el Partido Socialista del Perú. Según Rodolfo Quintero, uno de los más importantes biógrafos de Mariátegui, y a quien seguimos en esta breve ponencia, las consideraciones que hace de esa realidad, facilitaron el desenmascaramiento ideológico de las teorías propugnadas por el Apra, pues "Mariátegui demostró la incapacidad de la burguesía peruana para dirigir el movimiento de liberación nacional"… En este sentido, Mariátegui dibuja el rol que debían jugar en el Perú la clase obrera, el campesinado, las comunas indias y la cuestión agraria en la transformación de la revolución democrático-burguesa en revolución socialista.
Otro segmento que podría ser útil para perfilar una teoría antropológica en José Carlos Mariátegui, podríamos referirlo a sus concepciones sobre la cuestión india peruana. Siempre dentro de una óptica marxista, propugna la idea de que la cuestión india no puede verse bajo el enfoque racista de pueblos superiores y pueblos inferiores. En este sentido, rebate la idea de que los problemas del indio puedan resolverse por vías administrativas, solución que avalaban las clases privilegiadas, y que Rodolfo Quintero ha calificado como "experimentación filantrópica". Mariátegui decía, en cambio, que "El socialismo… nos ha enseñado a plantear el problema indígena en otra forma. Hemos dejado de considerarlo abstractamente como problema étnico o moral para reconocerlo concretamente como problema social, económico y político", y dice que la cuestión agraria es la clave para resolver este problema, pues la cuestión indígena arranca de nuestra economía. Tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra". /RQ. 12-13/. Para Mariátegui "la cultura indígena era parte integrante de la cultura nacional del país". /RQ, 66/
Otro segmento igualmente importante, quizá el más trascendental del Mariátegui antropólogo, es el que se refiere a sus consideraciones sobre cultura, colonización cultural, descolonización, marginalidad de los valores culturales del pueblo, creación popular, culturización nacional, entre otros aspectos afines. Sólo ofreceremos en esta oportunidad una breve reseña de estas materias.
En primer lugar, su concepción de la cultura como "totalidad histórica de bienes materiales y espirituales producidos por una sociedad determinada, o compartidos por el intercambio de experiencias con otras sociedades". Esta concepción de la cultura, que Mariátegui propugnará hacia los años 20 del presente siglo, podría enlazarse con las conclusiones a las que llegaron en la década de los setenta, Kloskowska y Arnoldov, dos estudiosos del marxismo, cuando afirman, la una, que la cultura incluye el "conjunto de formas y resultados de la actividad humana difundidos en el marco de alguna colectividad y que son resultado de la tradición, la imitación, el aprendizaje y la realización de modelos comunes". Arnoldov por su parte concebirá la cultura como la síntesis de 'los valores materiales y espirituales alcanzados por una sociedad'. Como se sabe, ni Marx ni Engels elaboraron un concepto de cultura propiamente dicho.
Curiosamente, las elaboraciones de Mariátegui en torno a la cultura coinciden también con la teoría antropológica no marxista, ampliamente representada por Herskovits, por ejemplo, al plantear lo que éste identifica como teoría de la cultura. Asimismo, y completando esta idea, Mariátegui llegó a plantear aspectos de la cultura que hoy podríamos vincular con el área antropológica e histórica de las mentalidades. Sirva la siguiente cita como ilustración de estos tópicos: Ninguna cultura "es completamente estática. Tienen escalas de valores propias: los hombres reaccionan emocionalmente según su cultura, y de acuerdo con ella caracterizan los fenómenos de buenos o malos, deseables o indeseables, y los jerarquizan. Mediante el lenguaje y otros símbolos, la cultura les permite comunicarse, comprender lo esencial para poder desarrollar actividades corrientes; es un surtidor de datos que ayuda a comprender el comportamiento de los demás y regular las respuestas." /RQ, 17-18/. Está planteando Mariátegui, además, un soporte para la teoría del relativismo cultural, lo que lo convertiría en uno de los propulsores de esta idea en Sudamérica.
Podríamos concluir este brevísimo ensayo sobre aspectos antropológicos en la obra de José Carlos Mariátegui con otra de sus consideraciones: el papel del individuo. En insuperable síntesis de este tópico Rodolfo Quintero apunta que "Lo esencial para el balance de la concepción del mundo de Mariátegui no está en la mayor o menor razón pasional del individuo, sino en la capacidad de la clase social para desarrollar esa concepción… capacidad que se expresa… sobre todo en sus manifestaciones políticas". /RQ, 103/
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