martes, 20 de diciembre de 2016

Cronología del tiempo prehispánico de Venezuela©, por Rafael Antonio Strauss K.

El tiempo prehispánico en una cronología de Venezuela©. Papel de trabajo que presenta Rafael A. Strauss K. en las Jornadas sobre Cronología de Historia de Venezuela, organizadas por la Fundación Polar, Caracas, 5 y 6 de mayo de 1994.

Dentro de la idea de la Fundación Polar de preparar una Cronología de la Historia de Venezuela, presentamos como papel de trabajo un lineamiento mediante el cual podría perfilarse lo correspondiente a la de nuestro tiempo prehispánico. No incluimos aquí la prolijidad conceptual con la que tal materia ha sido abordada por la arqueología, pero sí algunos de los puntos clave a los que se ha llegado de manera científica y, por supuesto, lo que se refiere a las cuatro épocas de nuestra historia antigua pero sin la caracterización cultural de cada una de ellas. Asimismo, hemos procurado tener en cuenta los dos aspectos sugeridos por el Comité Asesor para estas Jornadas, cuales son El tiempo histórico de Venezuela y La universalidad y la particularidad en un estudio de cronología histórica nacional.
Partimos de la idea de que toda cronología implica una sujeción a la consideración del tiempo, el cual no es sino la duración de las cosas sujetas a mudanza, o parte de esta duración, o cada uno de los actos sucesivos en que se divide la ejecución de una cosa. No en balde, el objeto de toda cronología es determinar -y mostrar- el orden y fechas de sucesos. Se trata, pues, de una manera de computar los tiempos.
En lo que se refiere al tiempo prehispánico de lo que actualmente conocemos como Venezuela, se han establecido cuatro períodos debidamente documentados para caracterizarlo. Debidamente documentados, decimos, porque la disciplina arqueológica ha recurrido a las más variadas técnicas de excavación, de organización del material localizado, su fechamiento y las respectivas comparaciones, no sólo para aprehender las realizaciones de quienes fueron los primeros habitantes de nuestro territorio sino, además, para entender cómo fue sucediéndose el tránsito de aquellas gentes hacia el panorama cultural visualizado en 1498, fecha de arribo a nuestro ser antiguo de una nueva cultura. Aquel tránsito ha sido objetivado principalmente por el estudio y análisis de los cambios percibidos en los haberes tecnológicos, lo que de manera indudable incide en el perfil del resto de los aspectos de la cultura, es decir, en la organización social y política y en la concepción de lo estético, lo religioso, las diversiones, la reproducción de la vida material y otros renglones no menos significativos.
En este sentido se ha podido precisar una secuencia evolutiva que se iniciaría con el hombre como cazador que utiliza una tecnología muy sencilla, precisando, asimismo, que nuestro tiempo prehispánico no funciona como una sucesión unilineal de acontecimientos. "En realidad, si se conciben las etapas como niveles de desarrollo, caracterizados por un modo de producción predominante... es obvio que algunas 'etapas' son más bien contemporáneas puesto que aún pueden perdurar en algunas áreas, mientras que en otras se han introducido innovaciones." [K. Tarble y E. Wagner, "Prehispánico", en: Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, Caracas, 1988, 3 t., t. P-Z [III]:229.] Esta situación podría visualizarse en el mapa de Areas Culturales de Venezuela Prehispánica propuesto por Miguel Acosta Saignes, en el que una vez conocidas las características de cada área, es posible establecer la diferencia que hacia principios del siglo XVI existía, por ejemplo, entre los Warao del delta orinoquense, al oriente, y las sociedades agrícolas del noroccidente y andes venezolanos.
En arqueología, sin embargo, el tiempo como una de las materias primas para elaborar cronologías se relativiza pues la tendencia es la de no contar con fechas absolutas. Es posible que lo absoluto esté en la secuencia lógica o en la lógica de los acontecimientos transformadores que permiten ubicación e impulso de las sociedades protagonistas. Parte de esta idea la desarrollan Rouse y Cruxent cuando escriben que el fechamiento de nuestra historia más antigua -excepto, quizá, algún sitio de lo que se ha llamado período Indo Hispano- debe hacerse necesariamente por métodos arqueológicos, y han propuesto como la mejor forma de aplicarlo el comportamiento temporo-espacial de un componente característico "hallado debajo de un componente de otra cultura, en cuyo caso uno puede concluir -dicen- que la cultura del componente más bajo es anterior a la del componente que se encuentra más arriba." Se refieren, asimismo, a la relación que puede establecerse entre restos de varias culturas y hechos geológicos conocidos. [I. Rouse y J. M. Cruxent, Arqueología venezolana. Traducido del inglés por Erika Wagner, de la versión original publicada por Yale University Press, New Haven y Londres. Ivic, Caracas, [1966], p. 22.]
Otro método empleado es el de la seriación o ubicación de un número de componentes en un orden lógico. Esta alternativa, sin embargo, no permite establecer la edad de los elementos que conforman la serie, a menos que se sea capaz de relacionarlos con otro fenómeno que haya sido fechado. Es por ello, quizá, que el método de la seriación sea más bien aplicable a sitios arqueológicos individuales, cuya cronología ha sido también establecida y que puede ser insumo incorporable en el trabajo sobre historias regionales que también se ha propuesto realizar la Fundación Polar.
Finalmente, el fechamiento -para lo cual han existido varios métodos, que aquí no abordaremos- presentándose como el más idóneo el del Carbono 14, un aporte de la investigación en química, y con el que ha sido posible "convertir la escala relativa al calendario cristiano...". [I. Rouse y J.M. Cruxent, Obra citada, p. 26.] Con esta técnica una buena cantidad de fechas proporcionadas por la arqueología han podido ser precisadas de manera indudable, pues la experimentación en el laboratorio ha permitido comprobar la datación en objetos fechados tanto arqueológica como históricamente. Es el caso, por ejemplo, de las momias egipcias.
La confiabilidad de la datación con Carbono 14 y el análisis minucioso de la lógica contenida en las transformaciones tecnológicas significativas de nuestra antigüedad, han permitido a la arqueología establecer que nuestro tiempo prehispánico puede expresarse en cuatro Épocas, con la siguiente duración:
                                   Paleo-Indio     15.000-5.000 aC.
                                   Meso-Indio        5.000-1.000 aC
                                   Neo-Indio                      1.000 aC.-1.500 dC.
                                   Indo-Hispano                1.500 dC. al presente
La Etapa Neo-India, de capital importancia para nuestro momento prehispánico, ha sido visualizada en tres períodos, cuyos cortes cronológicos han quedado establecidos así:
                                   Neo-Indio II       1.000 aC.-300 dC.
                                   Neo-Indio III         300-1.000 dC.
                                   Neo-Indio IV      1.000-1.500 dC.
La identificación con un III romano del inicio Neo-Indio se explicaría porque la arqueología ha reservado un I romano para un período de la etapa anterior y un V romano para un período de la etapa Indo-Hispana.
La Cronología del tiempo prehispánico de Venezuela ha quedado establecida, entonces, de la manera siguiente:

_________________________________________________________                                      Época             Períodos                                 Fecha
_________________________________________________________
            Paleo-Indio                      -                             15.000-5.000 aC.
            Meso-Indio                       I                               5.000-1000 aC.
            Neo-Indio                                   II                               1.000 aC-300 dC.
                                                             III                                  300-1.000 dC.
                                                              IV                              1.000-1500 dC.
            Indo-Hispano                   V                              1.500 dC al presente           

Aun cuando las investigaciones arqueológicas han continuado, el fechamiento de nuestra historia anterior al llamado momento del contacto no ha sido modificado en su esencia y se utiliza como marco seguro de referencia. Años más, años menos, las cronologías antiguas regionales pueden ser ubicadas dentro de este marco general, una de cuyas bondades es la aprehensión de la lógica con la que se mueve nuestro tiempo prehispánico, amén de que el marco general permite que nuestra historia más antigua pueda visualizarse, sin mayores complicaciones, dentro de marcos cronológicos más amplios como por ejemplo el de la historia antigua del continente americano.



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