Luis Luksič, por Rafael Antonio Strauss K., 4.6.1985.
Dijo el maestro un día, el Maestro
Simon, O inventamos o erramos y esta
sociología para la existencia deberíamos convertirla en posibilidad de ser
nosotros mismos, pero no como ciegos ante la incertidumbre o impasibles ante la
crisis… Es ya ineludible poner a funcionar todos juntos los exquisitos juegos
altamente creativos de la inventiva humana, para emerger de esta instancia de
subdesarrollados, a la que pareciéramos aferrados. No hemos tenido ni siquiera
la libertad de elegir estar en el desastre; simplemente llegamos a él y dentro
de él permanecemos, aletargados (conducidos,
dirigidos; como rebaños dormidos, como ruecas, clavos, tuercas, como dirían
Luis Brito García y Xulio Formoso)… La imaginación, querámoslo o no,
aceptémoslo o no, se ha hecho, afortunadamente, alternativa y debemos usarla.
En su máxima instancia de creatividad el arte ha venido a ser uno de los
conductos idóneos tanto para ponerla a prueba como para producir invenciones de
una vida, donde el hombre se crezca acompañado de toda una apetencia ecológica,
de espaldas a la autodestrucción, que den al traste con las que nos han llenado
de fracasos. Porque la creatividad como concepto antropológico involucra
plenamente al ser humano en grupo, tanto del pasado como del presente… De todo
cuanto el hombre posee; su imaginación y su historia son lo único inagotable,
entre otras razones, porque dejan producto, que como contenido y consecuencia
de la obra humana haciéndose, es cultura. Deberíamos reformular desde ahora el
futuro. Unos seres lo hemos entendido; otros no, aún, pero como humanos, su
capacidad para la invención y la comprensión siempre estará vigente.
Luis Luksič sabe del valor
de la imaginación, de la creatividad, de la invención como actividad
permanentemente en movimiento… Él es ejemplo de ello. Es ejemplo también de la
valoración que debe recibir el arte como alternativa para la recuperación de
nuestro haber humano, de ese yo mismo
que deberá llevarnos hacia el nosotros
mismos… En su literatura recurre al surrealismo como manera de retomar la
imaginación con todo su contenido de libertad. No es gratuito que Lucho piense
en términos como los expresados en el título de este libro. Si la muerte ha
viajado en balones de fútbol y ha navegado en miles y miles de miradas humanas
y si la verdad se parece cada vez a un cangrejo acorralado y si cada vez más
nuestros cadáveres son más infantiles y la vida definitivamente está en
peligro, ¿no es posible que un día el hombre haga correr un ferrocarril sobre
un rayo de luz?; sólo que para ello
tendremos que continuar buscando a ese Hombre y otro ferrocarril que no
transporte angustias y un lumínico rayo por el que podamos transitar como seres
humanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario