lunes, 7 de noviembre de 2016

Luis Luksič, por Rafael Antonio Strauss K.

Luis Luksič, por Rafael Antonio Strauss K., 4.6.1985.

Dijo el maestro un día, el Maestro Simon, O inventamos o erramos y esta sociología para la existencia deberíamos convertirla en posibilidad de ser nosotros mismos, pero no como ciegos ante la incertidumbre o impasibles ante la crisis… Es ya ineludible poner a funcionar todos juntos los exquisitos juegos altamente creativos de la inventiva humana, para emerger de esta instancia de subdesarrollados, a la que pareciéramos aferrados. No hemos tenido ni siquiera la libertad de elegir estar en el desastre; simplemente llegamos a él y dentro de él permanecemos, aletargados (conducidos, dirigidos; como rebaños dormidos, como ruecas, clavos, tuercas, como dirían Luis Brito García y Xulio Formoso)… La imaginación, querámoslo o no, aceptémoslo o no, se ha hecho, afortunadamente, alternativa y debemos usarla. En su máxima instancia de creatividad el arte ha venido a ser uno de los conductos idóneos tanto para ponerla a prueba como para producir invenciones de una vida, donde el hombre se crezca acompañado de toda una apetencia ecológica, de espaldas a la autodestrucción, que den al traste con las que nos han llenado de fracasos. Porque la creatividad como concepto antropológico involucra plenamente al ser humano en grupo, tanto del pasado como del presente… De todo cuanto el hombre posee; su imaginación y su historia son lo único inagotable, entre otras razones, porque dejan producto, que como contenido y consecuencia de la obra humana haciéndose, es cultura. Deberíamos reformular desde ahora el futuro. Unos seres lo hemos entendido; otros no, aún, pero como humanos, su capacidad para la invención y la comprensión siempre estará vigente.

Luis Luksič sabe del valor de la imaginación, de la creatividad, de la invención como actividad permanentemente en movimiento… Él es ejemplo de ello. Es ejemplo también de la valoración que debe recibir el arte como alternativa para la recuperación de nuestro haber humano, de ese yo mismo que deberá llevarnos hacia el nosotros mismos… En su literatura recurre al surrealismo como manera de retomar la imaginación con todo su contenido de libertad. No es gratuito que Lucho piense en términos como los expresados en el título de este libro. Si la muerte ha viajado en balones de fútbol y ha navegado en miles y miles de miradas humanas y si la verdad se parece cada vez a un cangrejo acorralado y si cada vez más nuestros cadáveres son más infantiles y la vida definitivamente está en peligro, ¿no es posible que un día el hombre haga correr un ferrocarril sobre un rayo de luz?; sólo que para ello tendremos que continuar buscando a ese Hombre y otro ferrocarril que no transporte angustias y un lumínico rayo por el que podamos transitar como seres humanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario