jueves, 10 de noviembre de 2016

Aquiles Nazoa, por Rafael Antonio Strauss K.©

Aquiles me atrapó con su creencia en los poderes creadores del pueblo, por Rafael Antonio Strauss K.©


Montaña cabizbaja... repercusión de gigante aun más grande que su propia paciencia, se me ocurre entregarle este baúl con palabras y signos ortográficos, redundando, quizá, en esos aleteos disonantes con los que las angustias han querido alejarnos... y nosotros aquí, clandestinamente pertrechados, casi sin municiones, se nos acaba el agua, adoloridos pies nos atormentan, las manos, nuestras manos que casi sangran de tanto ordeñar piedras y apartar pajonales que lastiman. Casi que por dentro nos circulan las furtivas miradas de pobrecito; ahí va el artista del pueblo, pobrecito...; casi que nos ahoga la ignominia de quienes quieren ser a costa del cadáver en el que han querido convertirnos... Casi que me da miedo continuar de anormal en esta vida que parece estar hecha para comprarse cosas y exhibirlas con uno adentro, o al lado, como un pobre museo de miseria... Pero te conocí, cuando debía ocurrir, y me senté a escuchar sus fábulas de Luksic, sus cuentos de montaña gigante y me fui haciendo niño entre sus manos y pude entrar al cielo. Usted también me conquistó para la historia y cuando vi su mundo los pies cansados se me embicicletaron y las paredes de su espacio y el techo de su cuarto me comenzaron a circular por la mirada.

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